Las patatas cremosas y gratinadas con queso pueden considerarse un plato único dada la consistencia rica del plato.
Son fáciles de preparar, se pueden preparar con antelación y hornear en el momento, perfectas para esos días en los que estás lleno de compromisos, pero quieres llevar a la mesa un buen plato para mimar a tus seres queridos.
Las patatas cremosas y gratinadas con queso son realmente sabrosas gracias al relleno realmente tentador como el speck, la bechamel y la provola que hacen del plato una verdadera delicia.
Si tienes invitados, recomiendo prepararlas, ¡serán un éxito asegurado!
La preparación prevé una precocción de las patatas para luego rellenarlas y meterlas en el horno. Para un gratinado perfecto, debemos cubrirlas con una generosa dosis de bechamel que puedes preparar en casa siguiendo mi receta aquí o, si quieres ahorrar aún más tiempo de preparación, puedes utilizar la del supermercado.
La provola fresca hará su parte con su aspecto fundente, un plato seguramente calórico, ¡pero vale la pena probarlo!
- Porciones: 6
- Métodos de Cocción: Cocina, Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 800 g de patatas limpias
- 100 g de speck en palitos
- 200 g de provola
- 500 ml de bechamel
- c.s. de sal
Herramientas
- Mandolina
Pasos
Pela y lava las patatas, ponlas en una olla con agua y cuécelas.
Mientras tanto, con una mandolina ralla la provola fresca en juliana.
Una vez cocidas, deja enfriar las patatas y luego córtalas en rodajas, sazona con sal.
En una fuente para horno, extiende un poco de bechamel en el fondo.
Forma una capa de patatas.
Cubre la capa de patatas con el speck en palitos, la mitad de la provola y completa con otra capa de patatas.
Cubre con la bechamel y la provola restante en juliana.
Hornea a 200° durante unos 20 minutos, el tiempo necesario para el gratinado.
¡Es increíble cómo un simple ingrediente como las patatas, con un poco de imaginación, se transforma en un plato particular y delicioso que hace la boca agua!

