El rosco blanco y negro es un dulce simple, esponjoso y aromático para un desayuno de primera para toda la familia.
Un dulce que da la carga justa para enfrentar el día, pero es también una excelente y genuina merienda vespertina para vuestros niños, en sustitución de todas esas meriendas llenas de conservantes.
Para el rosco blanco y negro se necesitan pocos ingredientes, para llevar a la mesa un dulce alto y bonito de ver, esponjoso, mantecoso que se deshace en la boca!
Para comer con los ojos y no solo… estoy segura de que cuando salga del horno difícilmente resistiréis a probarlo!
- Porciones: 8
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 230 g de harina 00
- 30 g de fécula de patata
- 130 g de azúcar
- 2 huevos
- 70 ml de leche
- 60 g de mantequilla derretida
- Medio vaso de licor strega
- 1 sobre de levadura para dulces
- 1 pizca de sal
- aroma limón
- 20 g de cacao amargo
- c.n. de azúcar glas
Herramientas
- Batidora
- Molde para rosco
Pasos
En un bol vertemos los huevos con una pizca de sal, incorporamos también el azúcar y trabajamos con las varillas eléctricas.
Añadimos la leche y la mantequilla derretida, seguimos trabajando con las varillas.
Empezamos a incorporar poco a poco la harina mezclada con la fécula de patata y la levadura.
Terminamos con la adición del licor strega y el aroma limón.
Engrasamos y enharinamos el molde y vertemos dentro la mitad de la mezcla.
La mezcla restante la trabajamos con el cacao amargo, añadiendo unas gotas de leche.
Vertemos la mezcla en el molde y horneamos a 170° (con horno precalentado) durante unos 30 minutos, haced la prueba del palillo antes de sacar del horno.
El rosco blanco y negro es el dulce tradicional que nunca pasa de moda y que nos hace volver a ser niñas con los recuerdos, cuando nuestras mamás lo preparaban para nosotras con tanto amor.

