Las lentejas sin tomate son una alternativa válida a las lentejas guisadas o al ragú de lentejas que solemos conocer. Para quienes las prefieren en blanco en vez de en rojo, con un sabor delicado y, aun así, muy tiernas. No son solo lentejas cocidas, se hacen más sabrosas con hierbas aromáticas, sofrito y su propia salsita.
Lentejas lentejas, ¿cuántas veces he hablado de ellas?
¿Sabías que hay un dicho que dice: Más vale un plato de lentejas que un bocadillo de jamón? ¡Yo estoy de acuerdo!
Las lentejas son el primer alimento cocinado que se conoce; se mencionan en la Biblia, con recetas de sopas, cremas y ensaladas. Las lentejas son ricas en proteínas y contienen casi todos los aminoácidos esenciales.
El pequeño grupo de aminoácidos que falta lo aportan, sin embargo, los cereales, por lo que basta combinarlos juntos en sopas, albóndigas, pasteles. Y no olvidemos que también contienen polifenoles.
Otra cosa: una investigación de la Universidad de Guelph en Canadá de 2018 dice que sustituir el arroz por lentejas reduce la glucemia en un 20%, y sustituirlas por patatas incluso en un 35%.
Si te he animado a ver algunas recetas con lentejas, aquí tienes algunas:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 4 Horas
- Tiempo de cocción: 25 Minutos
- Cocina: Saludable
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes Lentejas sin tomate guisadas
- 200 g lentejas secas (de Umbría)
- 1 zanahoria
- 1 chalota
- 1 hoja laurel
- 1 ramita hierbas aromáticas
- 1 pizca sal marina integral
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- 1 diente ajo
- 100 g caldo de verduras
Pasos Lentejas sin tomate guisadas
Pon las lentejas, enjuagadas, en remojo durante unas horas.
Escurre y enjuaga.
Pon en una olla con abundante agua y cuece con una hoja de laurel y una ramita de hierbas aromáticas durante 25 minutos (el tiempo de cocción depende del tipo de lentejas). Escurre.
Mientras tanto, prepara la zanahoria y la chalota picadas, el diente de ajo; ponlos en la olla con un chorrito de aceite y dóralos sin freír, rehogando y luego añadiendo un poco de agua para que se pochen.
Añade las lentejas para que se impregnen del sabor, mezclando con delicadeza. Agrega el caldo y termina la cocción unos minutos. Finaliza con un chorrito de aceite y ajusta de sal.
Consejos
Prepara siempre más lentejas para que al día siguiente puedas usarlas en una sopa o para preparar albóndigas.
Las lentejas sin tomate guisadas se conservan un par de días en el frigorífico.
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