El Mexilhão ao Molho (mejillones en salsa) representa una de las manifestaciones más auténticas de la estratificación cultural que define la gastronomía de Brasil.
Lejos de ser una simple preparación de mar, este plato es el resultado de un proceso histórico que une antiguas tradiciones indígenas, influencias coloniales e intercambios transoceánicos.
Las raíces del consumo de moluscos en Brasil se remontan a milenios antes de la llegada de los europeos. A lo largo del litoral, en particular en los estados de Santa Catarina y Río de Janeiro, los restos arqueológicos conocidos como Sambaquis — enormes montones de conchas de bivalvos — atestiguan cómo las poblaciones nativas (tupi-guaraníes) tenían en los mejillones una fuente primaria de subsistencia.
Con la colonización portuguesa, la técnica de consumo evolucionó. La introducción de ingredientes mediterráneos como el ajo, la cebolla y el aceite de oliva transformó el molusco de alimento básico a protagonista de preparaciones más elaboradas, inspiradas en las técnicas lusitanas de cocción en salsa.
El tomate, aunque originario de las Américas, se integró en esta receta después de ser «redescubierto» y valorado en las rutas culinarias europeas, convirtiéndose en el elemento ligante que aporta al plato su característica salinidad y su color intenso.
Finalmente, la identidad del Mexilhão ao Molho se consolidó gracias al aporte de hierbas aromáticas como el cilantro («coentro»), que define su perfil sensorial típicamente brasileño y lo distingue claramente de las versiones mediterráneas.
Hoy en día, este plato no es solo un clásico de los puestos costeros, sino un símbolo de adaptación gastronómica, capaz de contar, a través de una salsa rica y persistente, la compleja historia de encuentro entre los pueblos de Brasil.
El término portugués Mexilhão proviene del latín musculum (ratoncito, por la forma del molusco).
En Brasil, la palabra adquirió una connotación popular: comer mejillones en salsa es un acto social, a menudo en la playa o en los puestos (botecos), donde el plato se sirve con pan para no desperdiciar ni una gota de esa salsa roja.
Y esto, de hecho, es lo que probamos en la playa de Cabrália durante nuestro viaje de marzo de 2026.
- Dificultad: Fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de reposo: 15 Minutos
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Tiempo de cocción: 15 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Hervido
- Cocina: Brasileña
- Estacionalidad: Todo el año
Ingredientes
- 1 kg Mejillones
- 4 Tomates (o 400 g de pulpa de tomate)
- 1 cebolla (Cortada en láminas)
- 3 dientes Ajo (Machacados)
- 1/2 Pimiento verde (En cubitos)
- 1 lima
- 1 manojo cilantro
- unos Cebolleta (Picada)
- al gusto Aceite vegetal
- al gusto Sal y pimienta
Pasos
Marinado: Pon los mejillones limpios en un bol con el zumo de lima y una pizca de sal. Déjalos reposar durante 10-15 minutos. Esto elimina el fuerte olor a mar y «pre-cocina» ligeramente el molusco.
El sofrito (Refogado): En una olla amplia, calienta el aceite de oliva. Pocha la cebolla hasta que esté transparente, luego añade el ajo y el pimiento verde. Deja que el pimiento se ablande bien: debe quedar tierno.
La salsa: Añade los tomates en dados (y el concentrado si lo usas). Cubre la olla y cocina a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta que los tomates se deshagan formando una salsa densa. Si se queda demasiado seca, añade un cucharón de agua caliente.Cocción de los mejillones: Añade los mejillones (con su jugo de lima) a la salsa. Mezcla con cuidado. Tapa y cocina solo durante 5-7 minutos. ¡No los cocines demasiado o quedarán gomosos!
Toque final: Retira del fuego y añade abundante cilantro y cebolleta picados. Mezcla una última vez.
FAQ (Preguntas y Respuestas)
¿Guisado de Mexilhão y Mexilhão ao Molho son la misma receta?
Sí, la base es exactamente la misma, pero hay una pequeña diferencia de
textura y de procedimiento que transforma la simple «salsa» en un verdadero guisado (estofado).
Mientras que el Mexilhão ao Molho puede ser más rápido y ligero, el guisado brasileño sigue estas reglas de oro para ser auténtico:
Las 3 diferencias del guisado:
El sofrito prolongado: En el guisado, la cebolla, el ajo y el pimiento deben sofreírse hasta casi convertirse en una crema. El pimiento no debe «sentirse» al morder, sino fundirse en el sabor.
Menos agua, más tomate: El guisado no debe ser una sopa líquida. Se usan muchos tomates pelados (o frescos sin piel) que se cocinan a fuego lento hasta que la salsa queda densa y oscura.
El orden de los mejillones: A diferencia de la salsa rápida, en el guisado los mejillones se añaden solo al final durante unos minutos, para que queden tiernos pero completamente envueltos por este «glaseado» de tomate.
Un pequeño secreto de un chef brasileño:
Para un verdadero Guisado de Mexilhão, muchos añaden una pizca de colorau (extracto de achiote/annatto) o de pimentón dulce. Esto da ese color rojo teja profundo típico de las cazuelas de barro brasileñas.

