La bechamel, cremosa y aterciopelada, es muy fácil de preparar, ¡ideal para darle un toque especial a lo que más te guste!
Se empieza preparando el roux, una base hecha con mantequilla y harina, a la que luego se añade la leche, haciendo espesar todo a fuego medio.
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
BECHAMEL
- 50 g mantequilla
- 50 g harina 00
- 500 ml leche
- al gusto nuez moscada (Opcional)
Pasos
En un cazo deja fundir la mantequilla a fuego moderado; añade la harina mezclando con las varillas. Luego vierte la leche fría poco a poco, sin dejar de remover para evitar que se formen grumos. Cocina hasta que empiece a hervir, reduce la intensidad del fuego y cuece al menos veinte minutos removiendo de vez en cuando: la bechamel no debe en absoluto saber a harina.
Retira del fuego y, si quieres, puedes aromatizarla con una pizca de nuez moscada o de pimienta.
La densidad de la bechamel regúlala según el uso que vayas a darle. Si la bechamel ha quedado demasiado espesa, añade un poco de leche. Si está demasiado líquida, ponla al fuego y añade una nuez de mantequilla enharinada.La bechamel debería usarse inmediatamente, porque al enfriarse se espesa y forma una película en la superficie.
También se puede conservar: cúbrela con film transparente en contacto y guárdala en el frigorífico hasta 2-3 días. A la hora de volver a usarla, puedes regenerarla calentándola de nuevo y batiéndola con las varillas. Si hace falta, añade un chorrito de leche hasta recuperar una consistencia aterciopelada.

