Si buscáis una forma de dejar las costillas a la cerveza increíblemente tiernas y sabrosas, esta receta es la vuestra.
La cocción lenta junto con la cerveza y los aromáticos transforma la carne, dejándola tan suave que se separa del hueso con un simple toque de tenedor.
Es un plato rústico, perfecto para una cena con amigos o para el almuerzo del domingo, que os permitirá llevar a la mesa un resultado de chef con muy poco esfuerzo. Preparadlo, porque el aroma que invadirá la cocina será irresistible.
Os dejo los 3 métodos de cocción: horno, barbacoa y parrilla eléctrica, así podéis decidir por vuestra cuenta cómo queréis cocinarlas; ¡por favor, contadme!
Aquí abajo, como siempre, os dejo otras recetas para preparar costillas de cerdo perfectas, luego, vamos justo debajo de la foto a descubrir cómo se preparan las Costillas a la cerveza 😉
¡Hasta pronto con la próxima receta, Ana Amalia!
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Tiempo de cocción: 1 Hora
- Porciones: 4 Personas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para preparar las Costillas a la cerveza
- 1 kg costillas de cerdo
- 300 ml cerveza roja (o clara)
- 3 dientes ajo
- 1 limón (ralladura y zumo)
- 1 ramita romero
- 1 cucharada pimienta negra (en granos)
- al gusto aceite de oliva virgen extra
- al gusto sal gorda
Cómo preparar las Costillas a la cerveza
Preparación de los aromáticos: Empezad ocupándoos del mix aromático que dará carácter a la carne; coged los dientes de ajo, peladlos y picadlos finamente junto con las agujas de romero.
En un bol pequeño, mezclad este picadillo con la ralladura del limón (teniendo cuidado de no coger la parte blanca, que es amarga) y la pimienta negra en granos.
Condimento de la carne: Tomad una fuente de horno lo bastante grande para que las costillas no se monten demasiado. Colocad la carne y repartid por cada pieza la mezcla de ajo y romero, masajeando ligeramente con las manos para que los sabores se adhieran.
Añadid un puñado de sal gorda y un chorro de aceite de oliva virgen extra.
El marinado rápido: Verted el zumo del limón sobre las costillas y, por último, rociad todo con la cerveza. La cerveza no solo aporta sabor, sino que también ayuda a mantener la carne hidratada durante la cocción, dejándola muy tierna.
Si tenéis prisa, dejadlas marinar 30 minutos; si no, de 2 a 4 horas sería perfecto. Recordad que si hace calor la marinada debe hacerse en el frigorífico.
La cocción en el horno: Precalentad el horno a 180°C (modo estático). Meted la fuente y dejad cocer durante unos 35 minutos.
Durante este tiempo, los líquidos empezarán a reducirse creando un fondo de cocción sabroso.
Dar la vuelta y finalizar: Tras los primeros 35 minutos, sacad un momento la fuente y, con la ayuda de unas pinzas de cocina, dad la vuelta a cada costilla.
Si veis que el fondo se ha secado demasiado, podéis añadir un chorrito de agua o un poco más de cerveza.
Volved a meter en el horno otros 25-30 minutos, o hasta que la carne esté bien dorada y tierna.
El secreto en la barbacoa es no quemar el exterior dejando el interior crudo. La cerveza aquí servirá como condimento líquido para mantener la carne jugosa.
Marinado previo: En un bol grande, unid las costillas con el ajo, el romero, la pimienta, la ralladura de limón y la mitad de la cerveza. Dejad reposar en el frigorífico al menos 30 minutos (mejor una hora).Preparación de la barbacoa: Preparad la barbacoa para una cocción a calor medio-alto.
Cocción inicial: Escurrid las costillas de la marinada y colocadlas sobre la rejilla. Marcadlas bien por todos los lados durante unos 5-10 minutos, hasta que estén bien doradas.
Glaseado con cerveza: Moved las costillas a una zona de la parrilla con menos calor (cocción indirecta). Pinceladlas a menudo con la cerveza restante y el zumo de limón cada 10 minutos.
Terminación: Continuad la cocción otros 30-40 minutos con la tapa cerrada, si es posible. Estarán listas cuando la carne empiece a retraerse ligeramente de los huesos.La parrilla eléctrica es comodísima, pero requiere atención porque el calor es muy constante y está muy cerca de la carne.
Aromatización en seco: En este caso, frotad las costillas solo con el picado de ajo, romero, sal y pimienta. No añadáis la cerveza directamente sobre la plancha para evitar salpicaduras o demasiado humo.
Calentamiento: Encended la parrilla a máxima potencia. Cuando esté bien caliente, colocad las costillas.Dorado: Asad las costillas durante unos 15-20 minutos, dándolas la vuelta con frecuencia por cada lado para obtener una cocción uniforme.
Acabado controlado: Cuando las costillas estén casi hechas y bien doradas, bajad ligeramente la temperatura (si vuestra parrilla lo permite).
Echad muy poca cerveza a la vez directamente sobre la carne o usad un pulverizador de cocina.
Eso creará un vapor aromático que terminará la cocción sin apagar la resistencia de la parrilla.
Conservación de las Costillas a la cerveza
Las costillas a la cerveza se conservan en el frigorífico durante 3 días cerradas en un recipiente hermético.
Puedes congelar las costillas a la cerveza; antes de consumirlas pásalas la noche anterior al frigorífico y luego caliéntalas en el horno durante 15 minutos, aunque también están deliciosas a temperatura ambiente.
Otras recetas
💻Si queréis ver otro tipo de recetas podéis volver al HOME
📲Si no queréis perderos ninguna receta podéis seguirme en mi Página de Facebook, basta con activar las notificaciones y veréis cuántas recetas nuevas cada día.
Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de cerveza es mejor usar?
La elección de la cerveza influye mucho en el sabor final. Una cerveza clara (Lager o Pils) aporta un sabor más delicado y fresco, perfecto si no os gustan los sabores muy intensos. Si, en cambio, preferís un aroma más pronunciado, con notas maltosas y un toque amargo, una cerveza roja o una oscura darán a la carne un color más tostado y un sabor más profundo.
¿Puedo preparar las costillas con antelación?
Sí, podéis cocinarlas unas horas antes y recalentarlas en el momento de servir. El consejo es conservarlas en su propio fondo de cocción cubriéndolas con papel de aluminio para que no se sequen. Recalentadlas en el horno a baja temperatura (unos 140°C) o en una sartén tapada añadiendo un chorrito de cerveza o agua para regenerar la salsita.
¿Cómo puedo sustituir el limón?
Por supuesto. Si preferís una nota menos cítrica, podéis sustituir el zumo de limón por una cucharada de vinagre de manzana o de vino blanco. La acidez es fundamental porque ayuda a equilibrar la parte grasa de la carne de cerdo y a ablandar sus fibras.
Si no quiero usar ajo, ¿qué puedo hacer?
Si el ajo no es de vuestro agrado, podéis sustituirlo por chalota picada finamente o por cebolla roja, que darán una nota más dulce al fondo de cocción sin sobrecargar el plato.

