La pasta con crema de espárragos es un primer plato fácil y rápido de preparar, sabroso y perfecto para cualquier ocasión, ya sea un almuerzo en familia o una cena con amigos.
Para preparar la Pasta con Crema de Espárragos, se necesitan pocos ingredientes: pasta (elige el formato que prefieras, aunque los penne o las caserecce me parecen más indicados), espárragos frescos, nata para cocinar o queso para untar para la crema, ajo, aceite de oliva virgen extra y una pizca de queso parmigiano para completar todo.
La pasta con crema de espárragos es una receta versátil: puedes personalizarla añadiendo panceta crujiente o gambas para un toque extra, o sustituir la nata con yogur griego para una versión más ligera. En resumen, es un plato que se adapta a los gustos de todos!
Así que, la próxima vez que busques una idea para un primer plato rápido pero refinado, prueba esta receta. ¡Será un éxito asegurado! ¡Buen provecho!
LEE TAMBIÉN:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Métodos de Cocción: Fogón
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Primavera
Ingredientes
- 300 g espárragos
- 360 g pasta
- 1 diente ajo
- 2 cucharadas aceite de oliva
- 30 g queso parmigiano rallado
- 1 cucharada ricotta (o queso para untar para una crema aterciopelada)
- sal
Pasos
La preparación es realmente sencilla. Empieza limpiando los espárragos, eliminando la parte más dura del tallo y cortándolos en trozos.
Cocina los espárragos en una sartén con un poco de aceite y un diente de ajo hasta que estén tiernos. Una vez listos, tritura los espárragos con un poco de nata para cocinar (o queso para untar) y una pizca de sal, hasta obtener una crema suave y aterciopelada.
Mientras tanto, cocina la pasta en abundante agua con sal. Cuando esté al dente, escúrrela y viértela en la sartén con la crema de espárragos. Mezcla bien para amalgamar los sabores y, si es necesario, añade un poco de agua de cocción para hacer todo aún más cremoso.
Sirve con cuidado y completa con una generosa pizca de queso parmigiano rallado y, si te gusta, una molienda de pimienta negra fresca. El resultado será un plato de sabor delicado pero irresistible, que llevará a la mesa todo el aroma de la primavera.

