Corazones de salmón fritos: ¡el entrante perfecto para San Valentín (y no solo)!
Los corazones de salmón son un entrante sabroso y sofisticado, perfecto para San Valentín, pero tan ricos que sería una pena prepararlos solo para esa ocasión.
Su forma romántica los hace ideales para una cena especial, aunque también son perfectos como entrante de Navidad, para un almuerzo de pescados o para sorprender a los invitados con algo original y hecho en casa.
Crujientes por fuera y tiernos por dentro, estos corazones de salmón fritos conquistan desde el primer bocado: la masa queda esponjosa y ligeramente dorada, mientras que el relleno de salmón es delicado y envolvente.
Si se desea, también se pueden hornear para una versión más ligera, pero la fritura aporta una textura realmente irresistible.
En mi versión no añadí parmesano al relleno, porque prefiero un sabor más limpio y no me gustan los quesos fundidos.
No obstante, si queréis un relleno aún más cremoso, podéis incorporar una cucharadita de parmesano rallado; hará el interior más suave y sabroso.
Es una receta sencilla pero de efecto, perfecta cuando queréis llevar a la mesa un entrante elegante con salmón sin complicaciones.
Probadlos y veréis… quien los pruebe quedará conquistado.
Aprox. 140 kcal por cada corazón
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Porciones: 12 Piezas
- Métodos de Cocción: Fritura
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: San Valentín
Ingredientes para preparar los Corazones de salmón
- 150 ml leche entera
- 15 g mantequilla
- 1/2 cucharadita sal
- 90 g harina 00
- 120 g salmón ahumado
- 2 cucharaditas perejil picado (fresco o seco)
- 15 ml leche entera
- 1 pizca pimienta
- 1 huevo (mediano)
- 50 g pan rallado
- al gusto aceite de girasol
Herramientas
- 1 Sartén sartén
- 1 Cortador cortador para corazones
Preparación de los Corazones de salmón
En una cazuela verter la leche con la mantequilla y la sal, calentar hasta que esté a punto de hervir, retirar la cazuela del fuego y añadir de golpe toda la harina prevista, mezclando bien.
Dejar enfriar la masa obtenida, luego trasladarla a una superficie de trabajo ligeramente enharinada y amasarla hasta obtener una masa bien trabajada.
Meter la masa en la nevera y preparar el relleno.
En un bote poner el salmón ahumado, la leche, el perejil y la pimienta y triturar todo con una batidora de mano.
Sacar la masa de la nevera, estirarla sobre una superficie formando una lámina fina pero no excesivamente, recortar círculos con un cortapastas; el mío tenía unos 9 cm de diámetro aproximadamente.
De los círculos recortar corazones con cortadores individuales, rellenarlos con una cucharadita de la mezcla y sellarlos, o usar uno como el mío que encaja y cierra todo.
Trasladar los corazones obtenidos a una bandeja forrada con papel de horno y meterlos en la nevera unos minutos.
Preparar dos cuencos, uno con un huevo batido y otro con pan rallado.
Sumergir los corazones primero en el huevo y luego en el pan rallado y colocarlos de nuevo en la bandeja.
Calentar el aceite para freír en una olla o sartén adecuada y, cuando alcance la temperatura, sumergir los corazones en el aceite.
Darlos la vuelta para que se cocinen de manera uniforme y escurrirlos sobre papel absorbente.
Servir calientes. ¡Buen provecho!

