Pizza salada de ricotta y espinacas: ¡la idea salvacenas lista en 10 minutos!
¿Cuántas veces os ha pasado volver a casa tarde, con la nevera casi vacía y poquísima gana de poneros a cocinar?
La pizza salada de ricotta y espinacas es la respuesta perfecta para esas noches.
Se trata de una receta extremadamente simple, casi mágica, capaz de resolver la comida con poquísimos ingredientes y un resultado para chuparse los dedos.
El secreto de este plato no está en largas preparaciones, sino en el equilibrio entre la cremosidad del relleno y la fragancia de la base.
En la cocina del día a día, la practicidad es fundamental; para esta versión, dada la prisa, he optado por usar masa de hojaldre ya preparada.
Aunque habitualmente prefiera bases menos grasas, como la masa de pizza o la masa brisée, el hojaldre tiene una ventaja imbatible: la rapidez.
Usar masa de pizza casera habría requerido largos tiempos de levado, incompatibles con una cena de última hora.
Sin embargo, lo bonito de esta receta es su extrema versatilidad.
Si tenéis más tiempo, podéis sustituir el hojaldre por una base integral para un toque más rústico, o por una masa brisée para una textura más compacta y menos quebradiza.
El resultado seguirá siendo excelente porque el verdadero protagonista es el corazón de ricotta y espinacas.
Para que esta pizza salada sea realmente rápida, mi consejo es usar espinacas congeladas.
Son un aliado precioso: basta descongelarlas, escurrirlas y mezclarlas con la ricotta y sazonarlas.
Si queréis, podéis darles un golpe de sartén con un chorrito de aceite y ajo y quedarán perfectas.
El paso fundamental, eso sí, es eliminar bien todo el agua de vegetación: si el relleno queda demasiado húmedo, corre el riesgo de empapar la base y dejarla blanda.
Una vez bien escurridas, las espinacas se integran con la ricotta fresca, creando una crema densa y sabrosa.
Podéis enriquecer la mezcla con una pizca de nuez moscada o una generosa cucharada de parmesano como hice yo, para darle más carácter al plato.
En apenas 10 minutos, vuestra tarta salada estará ya en el horno cocinándose y desprendiendo un aroma que conquistará a toda la familia.
Además de la rapidez, esta pizza salada es una excelente solución para quien busca una comida equilibrada y sabrosa.
Es una receta que suele gustar mucho también a los niños, que a menudo les cuesta comer las verduras «en pura», pero adoran la textura cremosa de la ricotta.
Probadla la próxima vez que vayáis con prisa: se convertirá en vuestro as en la manga para una cena sana, económica e increíblemente apetitosa.
Kcal 682 aproximadamente por persona
- Dificultad: Fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Tiempo de cocción: 15 Minutos
- Métodos de Cocción: Horno eléctrico
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para preparar la pizza salada de ricotta y espinacas
- 600 g Espinacas congeladas en hojas
- 1 rollo Rollo de masa de hojaldre rectangular
- 250 g Ricotta de vaca
- al gusto Sal
- al gusto Pimienta
- 60 g Parmigiano Reggiano rallado + 30 g para el acabado
Herramientas
- 1 Bandeja bandeja de horno
Preparación de la pizza salada de ricotta y espinacas
La pizza salada de ricotta y espinacas es muy sencilla y rápida de preparar.
Dejad descongelar las espinacas, escurridlas bien y mezclar con la ricotta, removiendo hasta que esté todo integrado….
Luego añadid la sal y la pimienta al gusto, los 60 g de parmesano y mezclad de nuevo hasta que la mezcla quede bien homogénea.
Extendé la masa de hojaldre con todo el papel y ponedla en una bandeja de horno de unos 25 x 20 cm, de forma que la masa sobresalga un poco por los bordes.
Pinchad la masa con un tenedor, verted la mezcla cubriendo bien toda la superficie y espolvoread con el parmesano restante.
Hornead en horno caliente a 220°C durante unos 15 minutos, controlando la cocción.

