Tiritas de cerdo cremosas. ¿Conoces esas noches en las que llegas tarde a casa, la nevera está vacía, pero tienes muchísimas ganas de comer algo delicioso? Pues bien, estas tiritas de cerdo cremosas son mi solución preferida. Se preparan con poquísimos ingredientes y en menos de diez minutos pones en la mesa un plato tiernísimo que hace felices a todos. Es la demostración de que no hace falta pasar horas en la cocina para conseguir un resultado realmente sabroso. Ven conmigo que enseguida empezamos a cocinar.
Buena receta, Giusi.
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 2
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
Ingredientes para las tiritas de cerdo cremosas
- 150 sofrito
- 300 lomo de cerdo (En rodajas)
- 100 zanahorias
- harina de arroz
Pasos para las tiritas de cerdo cremosas
Corta el lomo de cerdo en tiras finas y pásalas bien por la harina de arroz de modo que la superficie esté completamente empanada.
Vierte un poco de aceite en una sartén y dora el sofrito durante unos 5 minutos, hasta que quede dorado.
Añade las zanahorias limpias y cortadas en trozos pequeños, dejándolas sazonar en el fondo de cocción durante cinco minutos.
Añade las tiras de lomo y déjalas dorar durante unos minutos a fuego alto para sellar la carne.
Vierte un vaso generoso de agua y ajusta de sal, mezclando bien para disolver la harina y crear la crema.
Cubre con la tapa y continúa la cocción a fuego lento durante 10 minutos, añadiendo más agua si el fondo se reduce demasiado.
¡Espero que esta receta os guste tanto como a mí! Es el clásico plato que resuelve la noche con el mínimo esfuerzo y el máximo rendimiento.
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Conservación
En cuanto a las tiritas de cerdo cremosas, la mejor manera de conservarlas es ponerlas en un recipiente hermético una vez que se hayan enfriado completamente.
En el frigorífico se mantienen bien durante un máximo de 1-2 días. Cuando decidas comerlas, te recomiendo calentarlas en sartén añadiendo un chorrito de agua o de leche: este truco sirve para disolver de nuevo la salsita, que al estar fría tiende a compactarse, devolviendo al plato su suavidad original.

