Focaccia de sémola y harina con aceitunas.

en ,

Focaccia de sémola y harina con aceitunas. La focaccia, esa desconocida o quizá tan conocida focaccia de mil caras, con mil recetas por probar. A veces cambia de nombre, pero nos encontramos delante de un trozo de pan bajo, tierno y crujiente, aliñado para saborear caliente o frío. Que al fin y al cabo no es un pan, sino toda una institución. Y si además estás en Génova: ¡focaccia sí!

Por todas partes ves gente caminando con un cucurucho que envuelve un trozo de focaccia. Desayuno de la mañana, descanso de los estudiantes en el colegio, comida rápida con algún embutido, merienda o cena; en fin, esta focaccia la encuentras siempre y en cualquier ocasión. Incluso en los buffets, no puede faltar.

Yo la preparo en muchísimas versiones, ¡algún día las transcribiré todas aquí!

En esta ocasión os presento la focaccia mixta de sémola y harina, doble fermentación, hidratación media. Mi único defecto al preparar esta especialidad: no soy muy fan del aceite, así que lo uso con moderación, que al fin y al cabo el colesterol lo agradece; mi hijo, aunque confirma que está buena, siempre me dice que el aceite en la focaccia se tiene que notar.

He utilizado aceitunas taggiasca, aceitunas calabresas con ajo y orégano, aceitunas negras horneadas… En fin, para todos los gustos.

Para otras recetas os remito a los enlaces más abajo:

Focaccia con aceitunas
  • Dificultad: Fácil
  • Costo: Económico
  • Tiempo de reposo: 4 Horas
  • Tiempo de preparación: 1 Hora
  • Porciones: 6
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones

Ingredientes

Sémola remolida, harina, aceite y aceitunas y luego…

  • 500 g sémola remolida de trigo duro
  • 500 g harina
  • 80 ml aceite de oliva
  • 12 g levadura fresca prensada
  • 600 ml agua
  • 20 g sal
  • al gusto aceitunas deshuesadas

Herramientas

Un bol para amasar, si no utilizáis la amasadora, bandeja para la focaccia… Las herramientas que utilizo las podéis encontrar en mis consejos para las compras

  • Bacinelle
  • Caraffe

Pasos

Se amasa, se pliega y se espera…

  • Tamizad las harinas con la sal en un bol grande. Añadid una taza de agua templada con la levadura disuelta, haced una cremita en el centro de la harina y añadid el aceite.

  • Continuad con el agua templada añadiéndola poco a poco y formad una buena bola de masa, amasada con cuidado durante al menos 5 minutos.

  • Con las yemas de los dedos estirad sobre la superficie de trabajo hasta obtener un rectángulo; haced luego un pliegue en tres como veis en la foto.

  • Dadle la vuelta a la masa y repetid los pliegues sin aplanar. Trasladadla a un bol y cubrid para dejar levar hasta que doble su volumen. Yo utilizo el horno con un cazo de agua hirviendo en el fondo. Funciona de maravilla como cámara de fermentación.

  • Transcurrido el tiempo necesario dividid la masa en dos, engrasad bien la bandeja y estirad la masa. Podéis colocar ahora las aceitunas y dejar levar. O bien dejar levar primero y luego añadir las aceitunas. Igual para el resto de la masa. Si queréis podéis hacer focaccias pequeñas. Dejad levar hasta ver una superficie burbujeante y hornead a 200 grados en horno precalentado, tras salar un poco más. Se necesitarán unos treinta minutos.

  • ¡La focaccia está lista! El aroma os avisará. Crujiente y tierna. Con aceitunas y orégano que la unen a la buena cocina.

Algunos consejos más

Puedes también amasar por la noche y dejar fermentar en la nevera hasta la mañana siguiente y luego proceder como se describe, si quieres adelantar para la comida u otras ocasiones. El reposo en frigorífico aportará más digestibilidad y una buena estructura alveolar.

Imagen del autor

Enza Squillacioti

Este blog es una dedicación a la cocina de la tradición más auténtica y sencilla. Aquí no solo se habla de comida, sino que se ofrecen consejos prácticos para obtener resultados impecables. Sumérgete en un mundo de recetas, relatos y profundizaciones sobre hierbas silvestres y alimentos olvidados, para conocer a fondo las costumbres y las raíces de nuestra cultura gastronómica.

Leer el blog