A veces los aromas que has respirado permanecen contigo incluso después de un viaje.
Este kebab de pollo casero nace precisamente así: del recuerdo de una Grecia soleada, de las tabernas sencillas, de la carne que gira despacio en el asador y del pan caliente que lo acoge todo.
Allí conocí el kebab en otra forma, el gyros: metido en la pita, con salsa fresca y verduras crujientes, junto a platos llenos de historia como la moussaka y el tzatziki, que saben a hogar incluso cuando estás lejos.
De vuelta en mi cocina, intenté recrear esa misma sensación con un método sencillo, al alcance de todos, llevando a la mesa una receta que me resolvió el eterno problema de no saber cómo cocinar el pollo.
Así nace este kebab de pollo casero: inspirado en el gyros pita griego, pero pensado para prepararse fácilmente en el horno, sin equipos especiales, salvo una olla/soporte particular cuyo enlace os dejo más adelante.
La carne de pollo, pechuga, muslos y contramuslos, se marina con especias y aromáticas, luego se cocina lentamente, tal y como en el asador: por fuera se forma una costrita sabrosa y por dentro se mantiene tierna y jugosa.
El resultado es un plato contundente y envolvente que podéis servir dentro de una pita o en plato, con una salsa de yogur griego y algo de verdura fresca.
No es solo una receta: es una manera de traer a la mesa esos sabores lejanos, con la sencillez de lo hecho en casa…
Vamos a la cocina, preparemoslo juntos, pero antes os recuerdo que si queréis estar al día con mis recetas podéis seguir mi página Facebook y mi perfil Instagram.
Mira también estas recetas con pollo:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de reposo: 2 Horas
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Tiempo de cocción: 1 Hora 30 Minutos
- Porciones: 10
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Internacional
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para hacer el kebab de pollo o gyros
Para esta receta he usado pollo de carne amarilla. El pollo de carne amarilla se cría con maíz (rico en carotenoides), resultando más firme y sabroso, mientras que el pollo rosa/blanco come trigo o soja, ofreciendo una carne más tierna y de sabor delicado. Yo lo elijo simplemente porque me gusta más.
- 4 muslos de pollo (con contramuslos – cuarto trasero de pollo)
- 1 pechuga de pollo (entera de unos 1000 g)
- 1 cebolla (grande)
- 1 cucharada pimentón ahumado
- 1 cucharadita cúrcuma en polvo
- 1 cucharada salsa de soja
- 1 cucharadita curry
- 1 cucharada cebollino (seco o fresco)
- 1 diente ajo
- 1.5 cucharadas aromas para asados (con sal)
- 3 cucharadas miel (o 2 cucharadas de azúcar mascabado)
- 1 cucharadita canela en polvo
- 1 cucharada garam masala (o una mezcla de comino, cilantro, cardamomo, clavos, cúrcuma…)
- 1/2 manzana
Utensilios
- Olla para kebab
- Horno
- Bol
- Batidora
Pasos para hacer el gyros o kebab de pollo
El kebab de pollo casero al horno es una receta sencilla y sabrosa, perfecta para conseguir una carne tierna y especiada como la de la rosticería y a continuación os cuento cómo realizarla.
Para hacer el kebab de pollo casero o gyros, lo primero es ocuparse del pollo. Deshuesad los muslos con contramuslo y no quitéis la piel, luego filetead la pechuga. Obtened piezas gruesas y regulares: os servirán para crear las capas típicas del kebab. Yo dividí en tres partes cada cuarto trasero de pollo y fileteé la pechuga en lonchas de 1 cm de grosor.
Pasad a la marinada. En el robot picador poned la cebolla a trozos, el diente de ajo, añadid la paprika ahumada, la cúrcuma, el curry, el cebollino, todas las demás especias previstas, incluidos los aromas para asados que ya contienen sal, la miel, la salsa de soja y la canela.
Batid todo hasta obtener una crema densa, aromática y ligeramente especiada.
Verted la marinada sobre el pollo y masajead bien cada pieza, de modo que quede completamente cubierta por los aromas. Tapad y dejad reposar en el frigorífico al menos 2 horas.
Transcurrido el tiempo de reposo, empezad a montar vuestro kebab. Colocad las piezas de pollo unas encima de otras, presionándolas bien con las manos para obtener una torre compacta y uniforme. Fijadlas atravesando un pincho en el centro, anclándolo a la base de la olla o usando un soporte que mantenga estable la estructura durante la cocción.
Rematad la torre con un trozo de muslo o contramuslo, dejando la piel hacia arriba: durante la cocción protegerá la carne, manteniéndola tierna y jugosa. Fijad todo atravesando media manzana o media cebolla en la punta del pincho, así evitaréis que se seque.
Colocad la torre dentro de una olla apta para recoger los jugos: es un paso fundamental, porque el vapor que se generará en la cocción contribuirá a mantener la carne tierna y húmeda.
Introducid en el horno ya caliente a 160°C y dejad cocer alrededor de 90 minutos, hasta que el exterior esté bien dorado y ligeramente caramelizado.
Una vez listo, dejad reposar unos minutos, luego cortad en lonchas finas, tal y como el kebab clásico. Servid caliente, con pan pita, ensalada y salsas al gusto.
Notas de conservación y consejos
Este kebab de pollo casero se conserva en el frigorífico de 2 a 3 días, bien cerrado en un recipiente hermético. A la hora de servirlo, os recomiendo calentarlo en sartén o en el horno: bastarán unos minutos para que la carne recupere su ternura interior y quede ligeramente crujiente por fuera, justo como recién hecho.
Si queréis, también podéis congelarlo ya cocido y cortado en lonchas. Así siempre tendréis a mano un plato rápido: solo hará falta descongelarlo y calentarlo directamente en sartén.
Un pequeño consejo: no saltéis el tiempo de marinada. Es precisamente ahí donde nace el sabor, entre especias, miel y aromas que penetran lentamente en la carne. Cuanto más repose, más intenso y envolvente será el resultado.
Para un resultado aún más cercano al kebab original, tras la cocción podéis pasar rápidamente las lonchas por una sartén muy caliente, sin añadir grasas: se formará esa ligerísima costrita irresistible.
Y luego sírvelo como más te guste: dentro de una pita caliente, con ensalada fresca y una salsa de yogur, o en un plato sencillo, quizá acompañado de verduras de temporada. Es uno de esos platos que huelen a viaje, pero que saben a hogar desde el primer bocado.
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Vuestras preguntas
¿Se puede usar otra carne en lugar de pollo para el kebab casero?
Sí, podéis prepararlo también con pavo, ternera o cerdo. Basta cortar la carne en lonchas finas y seguir el mismo procedimiento de marinada y cocción.
¿Se puede usar cerdo para hacer el kebab?
Técnicamente sí, porque es una carne sabrosa y con grasa, pero no forma parte de la tradición del kebab. En la cocina de Oriente Medio, de hecho, el cerdo no se utiliza por motivos culturales y religiosos. Si queréis ser más fieles al espíritu original del kebab, es mejor elegir pollo, pavo, vacuno o cordero, que son las carnes más empleadas.
¿Se pueden mezclar varios tipos de carne?
Claro, de hecho es una de las mejores soluciones. Una mezcla de pollo y pavo, o pollo y cordero, permite obtener un kebab más equilibrado, sabroso y jugoso.
¿Se puede hacer el kebab con carne picada?
Sí, pero el resultado será distinto al kebab clásico en capas. En ese caso se puede compactar la carne alrededor del pincho o formar una especie de pastel de carne especiado y luego cortarlo en lonchas tras la cocción.
¿Se puede hacer un kebab vegetariano?
Sí, podéis preparar una excelente alternativa vegetariana usando verduras como berenjenas, calabacines y pimientos, cortados finos y marinados con las mismas especias. Una vez cocinados, tendrán un sabor rico y envolvente, perfecto para servir en pita.

