En mi casa los callos nunca fueron solo una receta, sino un plato de tradición.
Mi madre los hacía a menudo a la catanesa con patatas, bien ricos, perfumados como le gustaba a mi padre, y había aprendido la receta de mi abuela. Nosotras, las hijas, también apreciábamos este segundo plato, que, aunque humilde, enriquecía la mesa de sabor y los elogios del padre. Al crecer descubrí otras versiones, como los callos a la romana, más intensos, con ese carácter decidido que los hace únicos.
Esta, en cambio, es la versión más sencilla, la que preparo cuando quiero algo bueno sin sobrecargar demasiado: callos con tomate, esencial, hechos con pocos ingredientes y cocción lenta.
La verdad es que los callos, además de ser muy económicos —antes incluso los regalaban en la carnicería—, son uno de esos cortes que habría que valorar de nuevo: tienen poca grasa, son ricos en proteínas y con alto contenido en minerales como hierro y zinc. Un plato nutritivo, completo y mucho más ligero de lo que se piensa, que en verano podréis preparar con una salsa de tomate casera.
Aquí no hace falta complicarse: cebolla, tomate y tiempo, y listo. Vamos a la cocina, preparémoslo juntos, pero antes os recuerdo que si queréis estar al día de mis recetas podéis seguir mi página Facebook y mi perfil Instagram.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Tiempo de cocción: 1 Hora 30 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Fogón
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para hacer callos con tomate
- 1 kg callos
- 2 cebollas (medianas)
- 600 g pulpa de tomate
- 1 limón
- al gusto sal
- al gusto albahaca (si está de temporada)
- 1 pizca pimienta (o guindilla)
Utensilios
- Ollas
- Fogón
Pasos para preparar callos con tomate
Comprad en la carnicería o en el supermercado callos ya limpios; así evitaréis el trabajo incómodo y difícil que requiere blanquearlos. Además, podéis encontrar los que ya están escaldados y, en ese caso, no tendréis que hacerlo vosotros.
Si, como en mi caso, habéis comprado callos limpios pero no escaldados, lo primero es lavarlos bien bajo agua corriente. Si no están ya cortados, hacedlo vosotros.
Poned a hervir una olla con agua y añadid el limón partido por la mitad. Hervid los callos durante aproximadamente 1 h; este paso los hará más delicados y dejará un sabor más limpio. Escurridlos y reservadlos.
Mientras tanto, en una cacerola amplia, verted un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y añadid la cebolla en láminas. Dejadla pochar a fuego suave, sin que tome demasiado color.
Añadid los callos y dejadlos tomar sabor unos minutos, removiendo, para que se impregnen bien del fondo de cocción.
Incorporad la pulpa de tomate o tomates pelados triturados, o también la passata rústica; dos o tres cucharones del caldo de cocción o agua, sal y pimienta, y mezclad.
Bajad el fuego y dejad cocer lentamente durante 30-40 minutos, hasta que la salsa se haya reducido y cubra bien los callos.
Si os apetece, rematad con unas hojas de albahaca fresca. Servidlos calientes o tibios, con su salsita densa y aromática.
Conservación y consejos
Los callos con tomate son uno de esos platos que mejoran con el reposo. Si conseguís no acabarlos al momento, al día siguiente estarán aún más sabrosos, con la salsa bien ligada y los aromas más intensos.
Podeís conservarlos en el frigorífico, en un recipiente cerrado, durante 2-3 días. Al servirlos, calentadlos a fuego suave añadiendo, si hace falta, una cucharada de agua.
También se pueden congelar ya cocinados, mejor en porciones, para tenerlos listos cuando hagan falta: basta descongelarlos lentamente en el frigorífico y luego calentarlos.
FAQ (Preguntas y Respuestas)
¿Cómo se limpian los callos?
Si compráis callos ya listos (como los del supermercado), normalmente ya vienen limpios y escaldados. En ese caso basta con enjuagarlos bajo agua corriente.
Si, en cambio, los compráis en la carnicería, preguntad siempre si ya están limpios: si no lo están, hay que lavarlos muy bien y, si es necesario, rasparlos para eliminar restos y hervirlos al menos 1 h.¿Cuánto tiempo hay que hervir los callos?
Si ya están precocidos, bastan 20-30 minutos de cocción.
Si están crudos, hay que hervirlos con limón o vinagre y laurel y los tiempos se alargan incluso hasta 1 hora o más, hasta que queden tiernos.¿Por qué se hierven los callos con limón?
Hervirlos con limón sirve para hacer los callos más delicados, eliminando posibles olores fuertes y parte de la grasa. Es un paso sencillo pero que realmente marca la diferencia en el resultado final.
¿Los callos del supermercado ya están cocidos?
Casi siempre sí. Los que encontráis envasados suelen venir ya limpios y precocidos, así que solo hay que enjuagarlos y luego terminar la cocción con la salsa.
¿Es mejor comprarlos en la carnicería o en el supermercado?
Depende de lo que busquéis:
– en la carnicería podéis encontrar callos más «frescos» y a menudo de mayor calidad
– en el supermercado son más prácticos, ya listos para usar y perfectos si queréis ahorrar tiempo¿Son los callos un superalimento?
Sí, los callos podrían considerarse un verdadero «superalimento» y un «alimento noble» desde el punto de vista nutricional, rompiendo el mito de que son un alimento graso o pesado. Se trata de uno de los cortes de vacuno más magros y ricos en proteínas, ideal para quienes buscan una dieta sana sin renunciar al sabor.

