Pasta veraniega con calabacines y berenjenas: receta ligera y sabrosa
Hay algo especial en los platos que vienen de los viejos libros de cocina: huelen a casa, a recuerdos y a recetas transmitidas sin tiempo. Esta Pasta con salsa de calabacines y berenjenas la redescubrí precisamente así, hojeando un volumen amarillento por el paso del tiempo.
Es un primer plato ligero, perfecto para los meses más calurosos, cuando los calabacines están crujientes y dulces y las berenjenas alcanzan su plena madurez. En esta versión las berenjenas se cortan en dados, mientras que los calabacines quedan en rodajas, así cada bocado tiene una consistencia distinta e irresistible.
Una salsa rápida, aromática y colorida, ideal para una cena veraniega en familia o para dar nueva vida a las verduras del huerto. Una receta que sabe a sol y sencillez, justo como nos gusta.
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- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Tiempo de cocción: 20 Minutos
- Porciones: 6 personas
- Métodos de Cocción: Fuego
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: 15 de agosto, Verano
Ingredientes de la salsa de calabacines y berenjenas para la pasta
- 500 g pasta (el formato que prefieras)
- 400 g passata de tomate (o tomates pelados)
- 50 g aceite de oliva virgen extra
- 2 calabacines (unos 200 gramos – en rodajas)
- 1 berenjena (unos 200 gramos – en dados)
- 1 cebolla
- 1 diente ajo
- 1 manojo albahaca (las hojas lavadas)
- 1 pizca guindilla en polvo (o fresca)
- al gusto sal
Utensilios
- 1 Sartén
- 1 Olla
- 1 Colador
- Cuchillos
- Tenedores
- Cucharas
Preparación de la salsa de calabacines y berenjenas para la pasta
En una sartén amplia, calienta el aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Añade la cebolla y el ajo picados y deja que se doren hasta que estén ligeramente dorados. Incorpora las berenjenas en dados y cocina durante unos 10 minutos, removiendo con frecuencia para evitar que se peguen. Añade después los calabacines en rodajas a la misma sartén y continúa la cocción otros 5 minutos. Ajusta de sal y termina con una pizca de guindilla.
Vierte la passata de tomate en la sartén con las verduras, añade unas hojas de albahaca fresca y deja cocer a fuego lento durante 15 minutos, removiendo de vez en cuando. Mientras tanto, llena una olla grande con agua, llévala a ebullición y añade sal. Cocina la pasta el tiempo indicado en el paquete.
Escurre la pasta al dente y pásala directamente a la sartén con la salsa de calabacines y berenjenas. Mézclala bien para repartir la salsa de manera uniforme. Sirve inmediatamente, completando cada plato con abundante parmesano rallado, unas hojas de albahaca fresca y un chorrito de aceite crudo.
Consejos para una pasta perfecta
1. Las berenjenas y los calabacines tienen tiempos y texturas diferentes:
las berenjenas en dados necesitan más tiempo para dorarse
los calabacines en rodajas se cocinan más rápido Cocinarlos por separado evita que uno de los dos se deshaga o quede demasiado crudo.2. Sala el agua en el momento adecuado
El agua debe estar bien salada (como el mar) y solo cuando hierva. Esto ayuda a que la pasta absorba sabor y mantenga una buena textura3. Elige el queso adecuado
Si quieres añadir queso, opta por:
ricotta salata rallada (perfecta con las verduras de verano)
pecorino suave
o nada de queso, para una versión más fresca y ligera
CONSEJOS y NOTAS
CONSERVACIÓN
En el frigorífico
Conserva la pasta en un recipiente hermético.
Se mantiene bien durante 1-2 días.
Antes de servirla, caliéntala en una sartén con un chorrito de aceite o una cucharada de agua, así recuperará su textura suave y cremosa.
En el congelador (solo la salsa)
La pasta ya aliñada no es ideal para congelar, pero la salsa de calabacines y berenjenas sí:
Colócala en un recipiente o en porciones individuales.
Se conserva hasta 2 meses.
Descongélala en la nevera y luego caliéntala en sartén antes de aliñar la pasta.
🌈 Variantes de la pasta con calabacines y berenjenas
🍅 1. Con tomates cherry frescos
Añade un puñado de tomates cherry cortados por la mitad en los últimos minutos de cocción de los calabacines. Resultado: una salsa más jugosa, dulce y colorida.
🧀 2. Con ricotta salata o feta
Para un toque mediterráneo, termina el plato con ricotta salata rallada o feta desmenuzada. Perfecto si quieres un contraste salado que realce la dulzura de las verduras.
🥓 3. Con panceta o speck
Si prefieres una versión más contundente, dora panceta o speck en dados y añádelos a las verduras. El contraste entre las verduras dulces y la salinidad ahumada es irresistible.

