La crostata clásica es uno de los grandes clásicos de la pastelería casera, un dulce de despensa sencillo y genuino que siempre conquista a todos, mayores y pequeños. Su aroma que se extiende por la casa durante la cocción es inconfundible y evoca recuerdos familiares, desayunos tranquilos y meriendas hechas con cariño.
En esta versión he elegido utilizar la masa frolla de Sal De Riso, una preparación rica y aromática que aporta a la crostata una textura equilibrada, crujiente en su punto y perfecta para recibir la mermelada. Es una frolla versátil, ideal tanto para tartas como para galletas, y representa una base fiable incluso para quien desea un resultado siempre impecable (encontraréis aquí la receta completa).
La preparación es sencilla y al alcance de todos: pocos ingredientes, algún truco y el resultado es una crostata dorada, apetecible y de sabor auténtico. Podéis personalizarla eligiendo vuestra mermelada preferida, creando cada vez una variante diferente y siempre deliciosa.
Perfecta para el desayuno, para una pausa de la tarde o para servir a los invitados, esta crostata se conserva varios días si se guarda en un recipiente hermético, manteniendo intacto su aroma y su sabor… aunque, muy probablemente, ¡se acabará mucho antes!
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de reposo: 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Tiempo de cocción: 30 Minutos
- Porciones: 1 CROSTATA para 6/8 personas
- Métodos de Cocción: Horno eléctrico, Horno
- Cocina: italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para la crostata clásica:
- 250 g Harina 0
- 100 g Azúcar granulado
- 150 g Mantequilla a temperatura ambiente
- 2 Yemas
- 1 Huevo entero
- 5 g Sal fina
- 1/2 Limón (ralladura) (o ralladura de naranja)
- 340 g Mermelada de albaricoque
Utensilios para la crostata clásica:
- 1 Molde 24/26 de diámetro
- 1 Bol
- 1 Superficie para amasar
Preparación y cocción de la crostata:
En un bol mezcla las yemas con el huevo entero y ralla la piel del limón o de la naranja.
En la superficie para amasar tamiza la harina, añade el azúcar, la ralladura del 1/2 limón, la mantequilla blanda pero no fundida y, por último, la sal.
Ahora añade los huevos que mezclaste antes y empieza a amasar los distintos ingredientes.
Al principio la masa tenderá a desmigarse, pero poco a poco empezará a integrarse con la harina hasta quedar lisa y homogénea.
Forma un bloque, envuélvelo en film transparente y mételo en el frigorífico durante un mínimo de 30 minutos.
Transcurrido el tiempo, extiende una lámina de unos 5 mm de grosor.
Para esta receta podéis usar un molde con fondo desmontable; nosotros forramos el disco desmontable con papel de horno, colocamos la masa y retiramos el exceso.
Con los dientes de un tenedor pincha la base y pon encima la mermelada.
Con la masa sobrante forma 6 rollitos finos y colócalos sobre la mermelada dando la clásica forma a la crostata.
Si queréis, podéis añadir alguna florecilla como hicimos nosotros.
Hornea en horno ya caliente a 180° durante unos 30 minutos, hasta que esté dorada.
Dejad enfriar la crostata clásica antes de consumirla; si os apetece, podéis espolvorearla con azúcar glas.
Podéis preparar la masa frolla tranquilamente el día antes, conservarla en el frigorífico y sacarla 30 minutos antes de usarla; así será más fácil de manejar.
💡 Nota útil
Si por error usáis mantequilla fundida en lugar de blanda, no os preocupéis: la masa se puede recuperar fácilmente con un adecuado reposo en el frigorífico.
Tras probar esta variante, puedo confirmar que el resultado final no presenta diferencias significativas ni en el sabor ni en la estructura respecto a la versión tradicional. La crostata sigue siendo equilibrada, crujiente y perfectamente lograda.
La única precaución adicional es dejar la masa en el frigorífico un poco más de tiempo, hasta que esté bien compacta. Al usarla, es recomendable trabajarla en pequeños trozos, reunirlos rápidamente y estirarlos con el rodillo, para luego proceder normalmente como indica la receta.
Un pequeño error que, con los oportunos cuidados, no compromete en absoluto el éxito del dulce.
¿Qué pasa si uso mantequilla fundida en la masa frolla?
Si por error usáis mantequilla fundida, la masa puede quedar al principio más blanda y difícil de trabajar, pero con un adecuado reposo en el frigorífico se recupera sin problemas.
¿Cómo evitar que la base de la crostata quede demasiado húmeda?
Para evitar una base húmeda, es importante no excederse con la cantidad de mermelada y, si es necesario, pinchar la base con un tenedor antes de rellenarla.
¿Cuánta mermelada usar para una crostata?
Para un molde de 22-24 cm son suficientes unos 340 g de mermelada, distribuidos en una capa uniforme.
¿Se puede usar cualquier tipo de mermelada?
Sí, podéis elegir la mermelada que prefiráis: albaricoque, fresa, cereza o frutos del bosque. Lo importante es que no esté demasiado líquida.
¿Cuánto tiempo debe enfriarse la crostata antes de servirla?
Se recomienda dejarla enfriar al menos 1-2 horas, así la estructura se estabiliza y el corte queda más limpio.
¿Cómo conservar la crostata casera?
La crostata se conserva a temperatura ambiente, cubierta o en un recipiente hermético, durante 2-3 días.

