Albóndigas griegas de calabacín y feta

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Si habéis estado en Creta, Santorini o en alguna de las preciosas islas de Grecia, probablemente ya hayáis probado las kolokithokeftedes (κολοκυθοκεφτέδες), las auténticas albóndigas griegas de calabacín y feta: crujientes por fuera, suaves y aromáticas por dentro. Estas deliciosas albóndigas de calabacín y feta son un gran clásico de la cocina griega, perfectas como aperitivo, finger food o segundo vegetariano. A menudo se sirven con tzatziki, la famosa salsa de yogur y pepino, o acompañadas por otras salsas tradicionales como la melitzanosalata a base de berenjena o la taramosalata a base de huevas.
Preparar las albóndigas griegas de calabacín es sencillo y rápido: basta con calabacines rallados, feta desmenuzada, cebolleta, huevos y pan rallado para obtener una masa suave y llena de sabor. El secreto de su gusto auténtico está, sin embargo, en las hierbas aromáticas, en particular la menta y el eneldo, que dan a estas croquetas de calabacín y feta su aroma mediterráneo inconfundible. Perfectas para un aperitivo veraniego, una cena ligera o para compartir con amigos, las albóndigas griegas de calabacín y feta llevan a la mesa todo el sabor de Grecia con pocos ingredientes y mucha sencillez.
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  • Dificultad: Muy fácil
  • Costo: Muy económico
  • Tiempo de reposo: 15 Minutos
  • Tiempo de preparación: 15 Minutos
  • Tiempo de cocción: 10 Minutos
  • Porciones: 15 unidades
  • Métodos de Cocción: Fritura
  • Cocina: Griega
  • Estacionalidad: Todo el año

Ingredientes para aproximadamente 15 albóndigas de calabacín y feta

  • 600 g calabacines
  • 200 g feta
  • 1 huevo (mediano)
  • 3 cucharadas pan rallado (aprox.; en mi caso sin gluten)
  • 1 cebolleta
  • 2 cucharaditas eneldo (picado)
  • 2 cucharaditas menta (picada)
  • 1 pizca sal
  • al gusto aceite de oliva (para freír)

Utensilios

  • 1 Tabla de cortar
  • 1 Cuchillo
  • 1 Bol
  • 1 Rallador de agujeros grandes
  • 1 Escurridor
  • 1 Sartén antiadherente
  • Papel absorbente

Cómo preparar las albóndigas griegas de calabacín y feta

  • Para preparar las albóndigas de calabacín y feta, empezad picando finamente la cebolleta. Reservadla. Lavad y cortad los extremos de los calabacines, y luego ralladlos con un rallador de agujeros grandes (1). Saladlos ligeramente y colocadlos en un escurridor (2). Poned encima un bol lleno de agua (3) y dejadlos escurrir durante 10-15 minutos. La sal y el peso del bol lleno de agua ayudarán a sacar el agua de vegetación, permitiéndoos preparar las albóndigas de calabacín usando menos pan rallado.

    a. rallar los calabacines y dejarlos escurrir del agua de vegetación
  • En una tabla de cortar desmenuzad la feta con un tenedor (4). Cuando los calabacines hayan soltado parte de su agua, trasladadlos a un bol, apretándolos una vez más con las manos. Añadid la cebolleta, la feta, la menta y el eneldo (5). Incorporad también un huevo entero (6) y mezclad con cuidado hasta integrar todos los ingredientes.

    b. mezclar los calabacines rallados con feta, eneldo, menta y huevos
  • Añadid ahora tanto pan rallado (7) como necesitéis para obtener una masa manejable con las manos (8). La cantidad depende del tamaño del huevo y de cuánto líquido hayan soltado los calabacines, pero normalmente 3 cucharadas son suficientes. Si al mezclar todo veis que la masa sigue demasiado blanda, podéis añadir un poco más. Con las manos formad unas 15 albóndigas de forma redonda y ligeramente aplastada (9).

    c. formar la masa de las albóndigas griegas de calabacín espesándola con pan rallado
  • En una sartén antiadherente, verted aceite de oliva suficiente para cubrir el fondo en unos 0,5 cm (10). Las albóndigas no deben quedar totalmente sumergidas en el aceite. Calentadlo muy bien y colocad las albóndigas de calabacín (11), dejándolas freír durante unos 3 minutos. Cuando estén doradas, dádles la vuelta (12).

    d. freír las albóndigas de calabacín y feta en aceite de oliva
  • Continuad la cocción un par de minutos por el otro lado (13), luego escurridlas y dejad que sequen bien sobre una hoja de papel absorbente (14).

    e. servir las albóndigas griegas de calabacín con tzatziki y varias salsas
  • Servid las albóndigas griegas de calabacín y feta cuando aún estén calientes, acompañadas del tzatziki o con alguna de las muchas salsas que encontrarás aquí.

    v. albóndigas griegas de calabacín y feta receta original griega kolokithokeftedes il chicco di mais

Conservación de las albóndigas griegas de calabacín y feta

Las albóndigas griegas de calabacín y feta se conservan en el frigorífico durante 2 días, en un recipiente hermético. Antes de servirlas, es recomendable calentarlas en la sartén unos minutos para recuperar la superficie ligeramente crujiente.

Consejos para unas albóndigas de calabacín y feta perfectas

Para lograr unas albóndigas griegas de calabacín y feta realmente parecidas a las de las tabernas, hay algunos trucos fundamentales:
Escurrid bien los calabacines: es el paso más importante. Si quedan demasiado húmedos, las albóndigas se romperán al cocinarlas.
No os paséis con el pan rallado: la masa debe quedar tierna. Demasiado pan rallado deja las croquetas de calabacín y feta secas y poco sabrosas.
Forma ligeramente aplastada: haced las albóndigas redondas pero un poco aplastadas, así se cocinarán mejor y quedarán más crujientes.
Aceite caliente pero no excesivo: freíd las albóndigas griegas de calabacín en sartén con aceite de oliva caliente, evitando temperaturas demasiado altas que las oscurecerían rápido.
Hierbas aromáticas: menta y eneldo son indispensables para el sabor auténtico. Si las tenéis frescas, mejor, pero si no (especialmente el eneldo no siempre es fácil de conseguir) las secas también funcionan bien.

Variantes de las albóndigas de calabacín y feta

Las albóndigas griegas de calabacín y feta admiten varias variantes, ideales para adaptar la receta a vuestros gustos y a diferentes modos de cocción:
En freidora de aire: para una versión más ligera pero sabrosa, cocinad las albóndigas de calabacín y feta en freidora de aire a 180°C durante unos 12-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Pulverizadlas con un poco de aceite para favorecer el dorado. Quedarán algo menos crujientes que fritas, pero igualmente ricas.
Al horno: las albóndigas de calabacín y feta al horno se cuecen a 180°C durante unos 20-25 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. En este caso, un chorrito de aceite en la superficie ayuda a obtener una costra más dorada.
Con otras hierbas aromáticas: además de menta y eneldo, podéis añadir perejil o albahaca.
Más crujientes: pasad las albóndigas por pan rallado antes de freírlas para conseguir croquetas de calabacín y feta aún más doradas.

Preguntas frecuentes (FAQ)

  • ¿Puedo cocinar las albóndigas de calabacín y feta en freidora de aire?

    Sí, las albóndigas de calabacín y feta en freidora de aire son una buena alternativa para un plato más ligero. Cocinadlas a 180°C durante unos 12-15 minutos, dándolas la vuelta a mitad de cocción y añadiendo un chorrito de aceite para mejorar el dorado.

  • ¿Quedan crujientes las albóndigas de calabacín en freidora de aire?

    En comparación con la versión frita, las albóndigas griegas de calabacín y feta en freidora de aire resultan algo menos crujientes, pero igualmente doradas por fuera y tiernas por dentro.

  • ¿Por qué se rompen las albóndigas de calabacín al cocinarlas?

    La causa principal es el exceso de agua en los calabacines. Para unas albóndigas griegas de calabacín y feta perfectas, es fundamental escurrirlos muy bien antes de mezclarlos con el resto de ingredientes.

  • ¿Puedo hornear las albóndigas de calabacín y feta en lugar de freírlas?

    Sí, las albóndigas de calabacín y feta al horno (a 180°C durante 20-25 minutos) son una excelente alternativa más ligera, aunque quedan menos crujientes que las fritas en sartén.

  • ¿Cómo saber si la masa está en su punto?

    La masa de las albóndigas griegas de calabacín debe ser tierna pero trabajable con las manos. Si está demasiado blanda, añadid poco a poco pan rallado hasta conseguir la consistencia adecuada.

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ilchiccodimais

Recetas fáciles y sabrosas, ilustradas paso a paso con fotos, pensadas también para quienes tienen que cocinar sin gluten y no quieren renunciar al sabor.

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