Pastel de nata: el dulce portugués que no dejarás de preparar

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Hay postres que no se limitan a comerse: te toman de la mano y te llevan a otro lugar. El pastel de nata es uno de ellos. Solo con mirarlo, esa espiral dorada de crema que se agrieta en la superficie, la masa hojaldrada que se curva como un abanico, ya sientes un llamamiento lejano, casi una invitación a tomar el primer vuelo hacia Lisboa. Porque este dulce no es solo una receta: es un pedazo de ciudad, un fragmento de luz, un aroma que se mezcla con el viento del océano y las calles en cuesta.
Cualquiera que haya estado en Portugal lo sabe: el pastel de nata no se prueba, se vive. Se muerde de pie, apoyado en la barra de una pastelería minúscula, mientras por fuera pasan los tranvías amarillos y el tiempo parece ralentizarse. Se come caliente, recién salido del horno, con esa crema que aún vibra y la masa que se rompe en miles de hojuelas ligeras. Y mientras lo haces, te das cuenta de que no es solo un dulce: es un gesto cotidiano, una costumbre que los portugueses guardan con la misma naturalidad con la que saludan a un amigo en la calle.
Y sin embargo, aunque no estés en Lisboa, el pastel de nata tiene el poder de evocar todo eso. Prepararlo en casa es como abrir una ventana a otro lugar: mientras la crema espesa y la masa se dora, la cocina se llena de un aroma que sabe a viaje, a mar, a mañanas luminosas. Es un dulce sencillo, pero con carácter decidido: la dulzura nunca empalaga, la crema es aterciopelada pero no pesada, la masa hojaldrada es quebradiza sin ser frágil. Cada bocado es un equilibrio perfecto, como si alguien hubiera encontrado la fórmula exacta para encerrar en un solo bocado la esencia de todo un país.
Así que sí, quizá sea inevitable: mientras los preparas, te dan ganas de salir. De pasear por las calles de Belém, de sentarte en una terracita, de ver el Tajo brillar bajo el sol de la tarde. De probar un pastel de nata tras otro, porque en Portugal es así: no comes uno, comes dos, tres, hasta que encuentras el “perfecto”, aunque luego descubres que todos lo son, cada uno a su manera.
Esta receta nace precisamente de ese deseo: traer un poco de Portugal a casa, pero también dejar que el aroma de estos dulces te empuje, tarde o temprano, a viajar de verdad. Porque el pastel de nata es una invitación amable: te dice “ven a visitarme”, y tú, mientras lo pruebas, ya empiezas a imaginar cuándo.

Y yendo a Portugal enriquecemos el relato por todo el mundo con platos deliciosos. Os dejo algunas de mis recetas favoritas.

pastel de nata
  • Dificultad: Media
  • Costo: Económico
  • Tiempo de reposo: 5 Horas
  • Tiempo de preparación: 30 Minutos
  • Tiempo de cocción: 10 Minutos
  • Porciones: 12 pastelitos
  • Métodos de Cocción: Horno, Cocina
  • Cocina: Portuguesa
  • Estacionalidad: Todas las estaciones
531,59 Kcal
calorías por ración
Información Cerrar
  • Energía 531,59 (Kcal)
  • Carbohidratos 60,75 (g) de los cuales azúcares 28,94 (g)
  • Proteínas 11,15 (g)
  • Grasa 28,71 (g) de los cuales saturados 17,07 (g)de los cuales insaturados 11,39 (g)
  • Fibras 1,83 (g)
  • Sodio 83,29 (mg)

Valores indicativos para una ración de 135 g procesada de forma automatizada a partir de la información nutricional disponible en las bases de datos CREA* y FoodData Central**. No se trata de consejos alimentarios y/o nutricionales.

* CREATES Centro de Investigación sobre Alimentación y Nutrición: https://www.crea.gov.it/alimenti-e-nutrizione https://www.alimentinutrizione.it ** Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Servicio de Investigación Agrícola. FoodData Central, 2019. https://fdc.nal.usda.gov

Ingredientes para los pasteles de nata

  • 500 g harina 00
  • 300 g mantequilla (fría)
  • 300 ml leche entera
  • 50 g azúcar
  • 25 g levadura fresca
  • 1 huevo
  • 1 pizca sal
  • 250 ml leche entera
  • 250 ml agua
  • 250 g azúcar
  • 30 g harina 00
  • 8 yemas
  • 1 ralladura de limón
  • 1 ramita canela en rama
  • 1 pizca sal

Herramientas

  • Molde para muffins

Preparación de los pasteles de nata

  • Disuelve la levadura en la leche y añade el azúcar, el huevo y la sal. Incorpora la harina poco a poco hasta obtener una masa suave y homogénea. Cubre y deja reposar 30 minutos a temperatura ambiente y luego en el frigorífico otros 30 minutos.

  • Estira la masa en un rectángulo de aproximadamente 30 x 40 centímetros, distribuye la mantequilla en láminas finas por encima y pliega como si fuese un libro, sellando bien los bordes. Estira de nuevo y realiza una serie de pliegues «a tres», repitiendo el proceso cuatro veces, siempre con reposo en frigorífico de 30 minutos entre cada plegado.
    Este procedimiento crea la masa hojaldrada característica de los pastéis.

  • Lleva a ebullición 200 ml de leche, el agua, el azúcar, la ralladura de limón y la canela. En un bol mezcla la harina con la leche fría restante, luego vierte el líquido caliente encima y vuelve a poner al fuego hasta que la crema espese.
    Cuando se temple, incorpora las yemas y mezcla bien.

  • Precalienta el horno a 250°C.
    Estira la mitad de la masa hasta un grosor de un centímetro, enróllala en forma de cilindro y córtala en rodajas. Coloca cada rodaja en el molde para muffins, presionando con los dedos para formar la base y el borde del molde.

    La otra mitad de la masa consérvala en el congelador para otra ocasión.


    Rellena con la crema y hornea durante unos 10 minutos, hasta que la superficie quede brillante y ligeramente quemada, como manda la tradición portuguesa.
    Deja enfriar antes de desmoldar.

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FAQ (Preguntas y Respuestas)

  • ¿Dónde nacieron los pastéis de nata?

    Los pastéis de nata nacen en el barrio de Belém, en Lisboa, dentro del Monasterio dos Jerónimos. Cuando los monasterios fueron cerrados en el siglo XIX, un monje llevó la receta secreta a una pequeña pastelería cercana, la Antiga Confeitaria de Belém, que todavía hoy guarda la versión original.

  • ¿Por qué la receta original se considera secreta?

    La fórmula de los pastéis de Belém se mantuvo como un secreto monástico: se transmitía solo a unas pocas personas de confianza y aún hoy está protegida. La pastelería que los elabora utiliza un taller cerrado al público, accesible solamente a los «confeiteiros» autorizados.

  • ¿Cuál es la diferencia entre los Pastéis de Belém y los Pastéis de Nata?

    Los Pastéis de Belém son la versión original, producida exclusivamente por la histórica pastelería de Belém. Los Pastéis de Nata son la versión extendida por todo Portugal y el mundo: similares en apariencia, pero con recetas ligeramente diferentes, adaptadas por cada pastelería.

Imagen del autor

Ferri Micaela

Químico de profesión y amante de la comida por vocación. Entre tubos de ensayo e informes, me gusta contar mi territorio a través de mi blog y mis redes sociales. Soy una apasionada de la cocina en todos sus aspectos: en particular, adoro la comida del Lejano Oriente, pero siempre con un trocito de corazón ligado a mi tierra.

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