La receta de las Pencas de acelga a la parmesana la receta fundente en horno sartén o freidora de aire .
La parmesana de pencas de acelga es la receta perfecta para quien busca un plato ligero, pero al mismo tiempo nutritivo y lleno de sabor. Una alternativa deliciosa a la versión clásica con berenjenas, capaz de sorprender desde el primer bocado.
Hay platos que nacen casi por casualidad, simplemente siguiendo los aromas de un mercado. A mí me pasó el sábado pasado en Maniago: entre los puestos de los agricultores, me enamoré literalmente de unas acelgas espectaculares. Tenían hojas verde esmeralda y pencas blancas como la nieve, tan gruesas y crujientes que no pude evitar comprarlas.
Al llegar a la cocina, la idea: transformarlas en una parmesana alternativa, fundente y aromática. Nada de frituras pesadas: aquí las pencas se escaldan rápidamente, manteniendo toda su ligereza y propiedades.
Preparad@s, porque este es el modo definitivo de hacer que incluso los más escépticos amen las acelgas. El mérito es todo del corazón de fiordilatte, de la pulpa de tomate perfumada con albahaca y de esa costrita de queso rallado realmente irresistible.
Es un plato que sabe a hogar y a compra hecha con cuidado, donde nada se desaprovecha: incluso las hojas verdes encuentran su espacio (yo siempre las reservo para una deliciosa tortilla al día siguiente).
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Tiempo de cocción: 35 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Horno eléctrico, Cocina, Freidora de aire
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Pencas de acelga a la parmesana la receta fundente en horno sartén o freidora de aire
- 1 kg pencas de acelga (solo la parte blanca)
- 250 g fiordilatte (o provola, bien escurrido)
- 1 1/2 cebolla dorada (o Ajo: para dar sabor a la pulpa)
- 100 g Parmigiano Reggiano DOP
- al gusto aceite de oliva virgen extra
- 500 g pulpa de tomate (para un toque más rústico y con cuerpo)
- al gusto sal
- al gusto albahaca
Herramientas
- Cazuela
- Fuente para horno
- Espumadera
- Colador
- Cazo
- Freidoras de aire
Pencas de acelga a la parmesana la receta fundente en horno sartén o freidora de aire
En una cazuela, calienta un chorrito de aceite de oliva virgen extra con un diente de ajo o cebolla dorada, si lo prefieres.
Vierte la pulpa de tomate y añade un poco de albahaca fresca, rompiéndola con las manos para liberar todos los aceites esenciales.
Sazona con sal y deja cocinar a fuego lento durante unos 15-20 minutos.
Mientras tanto.
Lava muy bien las hojas.
Con un corte limpio separa la penca blanca de la hoja verde.
Lleva a ebullición una olla con agua salada y escalda las pencas blancas durante unos 8-10 minutos.
Es importante que queden tiernas pero que mantengan su textura «carnosa» sin deshacerse.
Una vez listas, escúrrelas y sécalas bien sobre un paño limpio: este es el secreto para que la parmesana no quede demasiado acuosa.
Coge una fuente (o la sartén si prefieres la cocción en la placa) y empieza a crear las capas:
Extiende una primera capa de salsa de tomate en el fondo.
Coloca una capa de pencas escaldadas, una al lado de la otra.
Distribuye encima los dados de fiordilatte (bien escurridos) y un generoso puñado de Parmigiano Reggiano rallado.
Repite la operación hasta terminar los ingredientes, cerrando la última capa con abundante tomate y parmesano para favorecer el gratinado.
Elige el método que prefieras según el tiempo que tengas:
Horno: 200°C durante 20-25 minutos (activa el grill los últimos 3 minutos).
Sartén: Cubre con una tapa y cocina a fuego bajo durante 15 minutos, hasta que el fiordilatte esté fundente.
En freidora de aire: 180°C durante unos 12-15 minutos en una bandeja apta.
Antes de servir, deja reposar la parmesana durante 5 minutos.
Esto permitirá que la pulpa de tomate y el fiordilatte se compacten, dejando la porción perfecta y el sabor de la albahaca aún más intenso.
¡Es un plato que huele a casa, a mercado y a tradiciones reencontradas!
Buen provecho.
Consejos
Si la pulpa que compras está muy acuosa, déjala cocinar unos minutos más en el sofrito antes de añadir la albahaca. La salsa debe quedar densa y no «empapar» en exceso las pencas.
Como en la pizza clásica, el fiordilatte desprende mucho líquido. Mi truco es cortarlo en dados al menos una hora antes y dejarlo escurrir en un colador, presionando ligeramente. Esto evitará que se forme agua en el fondo de la fuente.
Después de escaldar los tallos blancos, sécalos bien con un paño limpio. Si están demasiado húmedos, la salsa y el parmesano no se adherirán bien y se deslizarán.
Si quieres una parmesana más sabrosa, añade entre las capas unos trocitos de anchoa en aceite disueltos en la salsa o una pizca de guindilla seca: el contraste con la dulzura de la acelga será sorprendente.
Cómo servirla
Esta parmesana está deliciosa caliente y fundente, pero da lo mejor de sí si se deja reposar. Los sabores se asientan y la porción queda más compacta. ¡Es perfecta también para llevar al trabajo al día siguiente y calentar un minuto en el microondas!
Conservación
Si sobra (aunque lo dudo), esta preparación se presta muy bien para conservarse y disfrutarse en los días siguientes. De hecho, como suele pasar con los platos a base de tomate, el reposo permite que los sabores se mezclen aún mejor.
En el frigorífico: Una vez que el plato esté completamente frío, puedes guardarlo en un recipiente hermético. Se mantendrá perfecto durante 2-3 días.
En el congelador: Si has utilizado ingredientes frescos (y no fiordilatte previamente congelado), puedes congelar la parmesana ya cocinada. Te recomiendo dividirla en raciones para descongelar solo lo que necesites. Se conserva bien durante aproximadamente un mes.
Cómo recalentarlo: Para recuperar una textura similar a la recién salida del horno, mi consejo es pasarlo unos minutos por horno caliente o, si tienes prisa, en sartén con tapa a fuego muy bajo.
Evita el microondas si quieres mantener la costrita crujiente del parmesano.
Notas
Esta parmesana es una «salva-cena» excepcional: puedes montarla completamente por la mañana, guardarla en el frigorífico y hornearla solo en el último momento antes de sentarte a la mesa.
¡Tendrás un aroma a albahaca y tomate que recibirá a tus invitados nada más cruzar la puerta!
¿Qué cocción elegir?
En horno: Es la elección clásica cuando tienes invitados. El calor constante cocina de forma uniforme y permite crear más capas superpuestas.
En freidora de aire: Ideal si buscas la máxima crocancia en la mitad de tiempo. Usa una bandeja de aluminio o cerámica que quepa en el cestillo y no olvides un último «toque» de grill a 200°C los últimos 3 minutos.
En sartén: La solución salva-cena. En este caso, asegúrate de usar una tapa para que el queso se funda bien y luego quítala los últimos minutos subiendo el fuego para «dorar» bien el fondo.
Curiosidades
«Si te sobran pencas, al día siguiente están aún más ricas. Caliéntalas en sartén con un chorrito de aceite: la base quedará ligeramente crujiente y el sabor se concentrará aún más.»
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