Supplì de radicchio: la receta anti-desperdicio más cremosa e irresistible.
Los supplì de radicchio son una de esas ideas listas y golosas que nacen casi por casualidad, por ejemplo cuando a la hora de comer preparamos un buen risotto de radicchio y sobra un poco.
En lugar de dejarlo en la nevera sin un destino, lo transformamos en algo todavía más rico: supplì crujientes por fuera y suaves y sabrosos por dentro.
Una receta anti-desperdicio perfecta, que huele a hogar y a creatividad.
Estos supplì son ideales para preparar con antelación y congelar, así los tienes siempre listos para un aperitivo, una cena rápida o un buffet casero.
En esta versión los he horneado para obtener una textura crujiente más ligera, pero si prefieres puedes freírlos: el resultado será aún más sabroso y meloso.
El risotto de radicchio es un gran clásico que suele gustar a todos, gracias a su sabor ligeramente amargo y a la cremosidad que conquista.
Imagínate lo deliciosos que pueden ser los supplì hechos con este risotto… una explosión de sabor, perfecta para quienes disfrutan de los sabores decididos y de las recetas que combinan tradición y originalidad.
Lo admito, los supplì son mi punto débil; como buena abruzzesa, en mi corazón siguen estando en primer lugar los de azafrán, típicos de mi tierra, con ese color dorado que huele a casa y a recuerdos.
Pero estos supplì de radicchio se defienden muy bien y tienen carácter propio: elegantes, sabrosos y perfectos para impresionar sin complicarse la vida.
Si buscas una receta sencilla, de temporada y que potencie al máximo tu risotto sobrante, estos supplì son la solución ideal.
Crujientes, aromáticos, versátiles: un capricho que nunca cansa.
Unas 144 kcal por cada supplì
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 12 supplì
- Métodos de Cocción: Horno eléctrico
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno
Ingredientes para preparar los Supplì de radicchio
Para el risotto
- 150 g arroz parboiled
- 50 g radicchio
- 1/2 cebolla blanca
- 1 pastilla de caldo
- 40 ml vino blanco
- 1 cucharada mantequilla
- 1 cucharada aceite de oliva virgen extra
- al gusto pimienta
- 40 g queso parmesano rallado
- 100 g mozzarella
- 60 g queso parmesano rallado
- 1 huevo (pequeño)
- aceite de semillas
- 150 g pan rallado
Preparación de los Supplì de radicchio
En una cazuela pon el aceite, la cebolla y el radicchio (previamente lavado), cortados o triturados rápidamente con una batidora.
Haz sofreír todo hasta que quede como una crema.
Añade el arroz, deja que se impregne de sabor 2-3 minutos, añade el vino blanco, la pimienta y sigue removiendo, incorporando poco a poco el caldo caliente (preparado en otra cacerola con la pastilla o hecho en casa).
Cuando esté cocido, bastante al dente, añade la mantequilla, apaga el fuego y agrega el parmesano.
Pasa el arroz a un bol y remueve de vez en cuando para que se enfríe rápido.
Obviamente, esto es el procedimiento si queremos hacer los supplì preparando el risotto solo para ellos; en caso contrario, sigue la receta base del risotto y aumenta las cantidades si vas a preparar los supplì después.
Una vez frío, añade el parmesano para el relleno de los supplì y el huevo, mezcla bien hasta integrar todos los ingredientes.
Si la mezcla quedara demasiado blanda, añade más parmesano.
Después prepara dos platos: uno con un poco de aceite de semillas y otro con el pan rallado.
Úntate las manos con un poco del aceite preparado, toma una porción de la mezcla de arroz, introduce un trocito de mozzarella en el interior y forma los supplì; pásalos por el pan rallado y úntate de nuevo las manos cada vez que formes uno: así será más fácil darles buena forma y evitar que el arroz se quede pegado en las manos.
Ve colocando los supplì en una bandeja; si los vas a cocinar el mismo día, mételos en la nevera; si no, congélalos en la bandeja y, una vez congelados, pásalos a una bolsa de plástico para poder retirar la bandeja.
Yo los he cocinado con un chorrito de aceite en la base, puse los supplì, luego otro chorrito por encima y al horno caliente a 200°C durante unos 20 minutos, controlando la cocción.
Como alternativa, se pueden freír unos minutos en aceite de girasol o de maíz y escurrir sobre papel absorbente; en ambos casos, consumirlos calientes.

