La tarta salada de arroz a la genovesa es un plato que aprendí a cocinar siguiendo la receta de una tía genovesa, de esas que cocinan con sencillez y mucho sabor.
Si tengo que decirlo todo, esta es una reinterpretación de su receta: a menudo no utilizo uno de los ingredientes principales, como el stracchino o la prescinsèua, y en su lugar elijo algo más sencillo, acorde con mi forma de cocinar ligera pero siempre apetecible.
Te invito a leer los ingredientes y descubrirlo conmigo. Y si esta versión no te inspira, siempre puedes prepararla usando uno de los ingredientes más tradicionales que mencioné.
Además, mi tarta de arroz es aún más rápida: la preparo sin corteza, vertiendo directamente la mezcla en el molde. El resultado es una tarta rústica, genuina y realmente deliciosa.
Si te gustan las recetas sencillas y auténticas de la tradición ligur, reinterpretadas en clave ligera, también podrían gustarte el minestrone con pesto genovés casero, perfecto para una comida completa, o mi tarta salada con pesto fácil y rápida
Si buscas ideas divertidas y distintas a lo habitual, prueba también las albóndigas de arroz y pesto o el plumcake salado al pesto, ideales también para llevar fuera de casa.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Tiempo de cocción: 40 Minutos
- Porciones: 4 Personas
- Métodos de Cocción: Cocina, Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones, Primavera
Ingredientes
- 350 g arroz Carnaroli
- 600 g leche (desnatada o entera)
- 150 g ricotta de vaca
- 500 g agua
- 5 g sal
- al gusto nuez moscada
- al gusto mejorana
- 2 huevos
- 50 g parmesano rallado
👉Para una versión más tradicional, puedes sustituir la ricotta por stracchino o prescinsèua.
Utensilios
Para preparar esta tarta salada de arroz he utilizado:
- 1 Cacerola
- 1 Espátula
- 1 Molde redonda de 26 cm
- 1 Bol
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Pasos
Vierte la leche y el agua en una cacerola, añade la sal, un rallado de nuez moscada, la mejorana y lleva a ebullición.
A continuación añade el arroz y déjalo cocer unos 15-16 minutos, removiendo de vez en cuando.
El arroz deberá absorber completamente la leche y quedar tierno y cremoso.
Si el arroz tiende a secarse demasiado, puedes añadir un chorrito de leche durante la cocción.
En un bol mezcla el huevo, el parmesano y la ricotta, luego remueve hasta obtener una crema lisa y homogénea.
Vierte luego la mezcla sobre el arroz ya templado y mezcla bien todo hasta conseguir una masa cremosa y uniforme.
Unta un molde con un hilo de aceite y espolvoréalo con una ligera capa de pan rallado.
Vierte la mezcla, distribúyela de forma uniforme y nivélala bien con una espátula.
Termina con una capa de parmesano y pan rallado en la superficie, así obtendrás una costra dorada y crujiente al hornearla.
Hornea en horno estático precalentado a 170°C unos 25 minutos, hasta que la superficie esté bien dorada.
Déjala entibiar unos minutos antes de servirla: así se compactará mejor y estará aún más deliciosa al degustarla.
Consejos para una tarta salada de arroz a la genovesa perfecta
FAQ (Preguntas y respuestas)
El secreto de la costra dorada en la tarta salada de arroz a la genovesa
Para conseguir una costra perfectamente dorada en la tarta salada de arroz a la genovesa es fundamental no saltarse el paso final: una espolvoreada de parmesano y pan rallado en la superficie antes de hornear.
El parmesano ayuda a crear sabor y color, mientras que el pan rallado absorbe la humedad y deja la superficie ligeramente crujiente.
Durante la cocción en el horno, estos ingredientes forman esa costra irresistible que hace la tarta aún más apetecible.
Un pequeño consejo: para un resultado aún más dorado, puedes añadir un chorrito de aceite en la superficie antes de hornear.
¿Cómo conservar la tarta salada de arroz a la genovesa?
La tarta salada de arroz a la genovesa se conserva en el frigorífico 2-3 días, bien cubierta con film o en un recipiente hermético, de modo que se mantenga tierna y sabrosa.
Antes de servirla, puedes dejarla a temperatura ambiente unos minutos o calentarla ligeramente en el horno para que la superficie vuelva a quedar un poco crujiente.
Si deseas conservarla más tiempo, también puedes congelarla ya porcionada: bastará descongelarla en el frigorífico y calentarla antes de disfrutarla.

