Nada más hacer mi propio za’atar y conseguir un tarrito bien bonito, tenía que probar enseguida a preparar unas focacitas de zaatar como primera prueba.
Hacer zaatar en casa es facilísimo; al principio pensaba que era una receta complicada, ¡pero resultó ser de lo más sencillo! A veces nos asustan las cosas que no conocemos y luego te das cuenta de que las dificultades están en nuestra cabeza y en nuestras dudas. Así que ahora el zaatar ya no tiene secretos para mí 😃 y lo he empezado a usar por todas partes.
La primera prueba obligada tenía que ser ésta. Hacer focaccias con zaatar es tradición en los países de Oriente Medio: donde hay zaatar casi siempre hay también focaccias, focacitas, schiacciate, crujientes o blandas, pequeñas o grandes, con solo zaatar (y aceite) o con añadidos como tomate, aceitunas, cebolla y otras verduras mediterráneas.
Así que eso hice. Dejé levar una masa para preparar unas sencillas focacitas de zaatar, que comimos con queso y hummus de alubias. Y en una parte de las focacitas puse cebolla (roja) siguiendo el consejo de mi amiga Pinuccia, que sabe mucho de recetas de Oriente Medio, seguro mucho más que yo. 😀
¡Están riquísimas!
Para la masa levada no seguí recetas concretas, hice una de esas masas improvisadas, a ojo, de cuando tengo bolsas de harinas distintas que gastar, o una cerveza abierta que quiero terminar, o suero de leche o kéfir que quedaba después de hacer ricotta o un untable. Esta vez también me encontré un paquete de copos de avena y le añadí un puñado.
Si no tenéis exactamente todos los ingredientes que usé yo, os dejo más abajo otras masas que podéis usar tranquilamente para hacer estas focacitas de zaatar: 👇😉
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 8 Horas
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Tiempo de cocción: 20 Minutos
- Porciones: focacitas totales: unas 15
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Mediooriental
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 160 g harina 0
- 200 g sémola remolida de trigo duro
- 50 g copos de avena
- 150 g licoli (activo)
- 120 g agua
- 50 g cerveza
- 50 g suero de leche
- 3 cucchiai zaatar
- 2 cucchiai aceite de oliva virgen extra
- cebolla roja (al gusto)
Utensilios
- Cuenco para levado
- Tabla de cortar
- Rodillo
- Horno Sfornatutto
- Cortapastas
Pasos
Primero, prepara la masa:
Echa en un bol grande la harina, la sémola y los copos de avena. Después añade los ingredientes líquidos: el licoli, el agua, el suero de leche y la cerveza.
👉 Como adelanté en la introducción, usé la cerveza y el suero porque tenía excedentes que quería gastar; en su lugar puedes usar más agua o leche.
Mezcla inicialmente con una cuchara y luego amasa brevemente a mano hasta obtener una masa no demasiado lisa (la aspereza se debe a los copos de avena).
👉 Si durante el amasado la masa queda muy pegajosa, añade poca harina según haga falta.
Pon el bollito a levar dentro del microondas o en cualquier lugar resguardado.
Deja levar hasta que doble su volumen. Mi masa tardó 6 horas. Luego la puse en la nevera (cubierta con film) hasta el día siguiente, durante 14 horas.
👉 El reposo en frío es útil pero opcional. Ayuda a que la masa madure y es lo que se hace cuando necesitas dejar la cocción para el día siguiente, o cuando la levadura madre no ha fermentado en los tiempos previstos (uno de los riesgos de confiar en la masa madre y la temperatura ambiente 😄).
Mientras tanto, prepara el za’atar (siguiendo esta receta mía).
🧂 👉 El za’atar también se encuentra ya preparado envasado. Os recuerdo mirar siempre la etiqueta porque el envasado suele llevar (casi) siempre sal. Para quien le interese, encontré uno sin sal (con comino y cilantro) –> éste.
Vierte el zaatar en un cuenco pequeño y añade el aceite de oliva virgen extra.
Mezcla con una cucharilla hasta obtener una salsa bastante densa.
Prepara las focacitas:
Toma una pequeña porción de masa levada y estírala.
👉 Si la masa estuvo en la nevera, puedes usarla directamente fría al sacarla; así se estira mejor sin pegarse a la tabla. En cualquier caso conviene enharinar la superficie.
Para conseguir focacitas más gorditas puedes estirarlas con la yema de los dedos; yo preferí usar el rodillo para dejarlas finitas.
Luego las corté con un cortapastas (de 10 cm) para que todas quedaran del mismo tamaño. Pero, por supuesto, puedes darles la forma y el tamaño que prefieras.
Reparte sobre cada disco de masa una cucharadita (o solo media) de la salsa de zaatar.
Para la versión con cebolla:
Corta en láminas una cebolla roja, coloca las láminas sobre el disco de masa y luego cubre con el zaatar, o al revés: primero el zaatar y después la cebolla; no hay diferencia en el resultado final.
Precalienta el horno a 200°C y hornea las focacitas de zaatar, con o sin cebolla, 15 minutos.
Están buenísimas tanto calientes como frías. Perfectas para comer solas en lugar del pan, pero también rellenas con un queso fresco; ideal es el untable casero.
😉
Consejos sin sal
El za’atar es lo último que he descubierto en mi búsqueda de nuevos potenciadores de sabor para usar en lugar de la sal. No es algo nuevo: es una mezcla de especias muy antigua y extendida en muchos países, pero para mí, que crecí en una Romagna campesina muy apegada a sus tradiciones, los sabores exóticos y especiados han sido una conquista reciente. ¡Bienvenidos sean esos descubrimientos!
Si te interesa reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▪ Reduce la sal de forma gradual, el paladar tiene que acostumbrarse poco a poco y no notará la reducción progresiva.
▪ Utiliza especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo, comino…
▪ Usa hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▪ Aprovecha las semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▪ Usa verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▪ Utiliza mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▪ Prefiere alimentos frescos.
▪ Evita cocciones en agua, prefiere cocciones que no diluyan los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas).
▪ Evita poner la salera en la mesa.
▪ Permítete de vez en cuando un capricho. Sienta bien al ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▪ Puedes probar igualmente mis recetas, salando según tus costumbres.
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