Albóndigas de berenjena, receta

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Las albóndigas de berenjena son una de esas preparaciones sencillas que se hacen con poco y siempre salen bien, una de esas recetas ricas con berenjena que conviene tener siempre en mente. Están tiernas por dentro, doradas por fuera y sirven para muchos usos, desde el aperitivo hasta el segundo plato. En mi familia, las albóndigas de berenjena, como las albóndigas de patata y berenjena, nunca han sido una receta cualquiera, sino una receta tradicional heredada de la bisabuela con un ingrediente secreto: en la mezcla, además de las berenjenas, también hay tomates secos y albahaca. No está escrito en ningún lado, es simplemente como siempre las hemos hecho. Y eso es lo que hace que estas albóndigas vegetarianas sean más sabrosas, diferentes y reconocibles, con un sabor mediterráneo que recuerda a la pasta alla norma.
Están tiernas por dentro, doradas por fuera, y siempre se acaban muy pronto. Buenísimas frías, al día siguiente o cogerlas al vuelo y meterlas en una mafalde caliente. Siempre pasa lo mismo: pruebas una “para comprobar”, luego otra mientras las ordenas, y al final desaparecen antes de llegar a la mesa.
Estas albóndigas de berenjena de la abuela no necesitan nada al lado, como mucho un trozo de pan y ya está, y cada vez te dices que la próxima vez harás más, pero nunca es suficiente. Porque son sencillas, sí, pero cuando están bien hechas se reconocen al instante. Y las que llevan tomates secos tienen justo ese toque extra que se queda en el paladar.
No cansan, no empachan, y las repetirías incluso al día siguiente.

Mira también:

  • Dificultad: Muy fácil
  • Costo: Muy económico
  • Tiempo de preparación: 1 Hora
  • Tiempo de cocción: 5 Minutos
  • Porciones: 4
  • Métodos de Cocción: Cocina
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Primavera, Verano

Ingredientes para las albóndigas de berenjena de la abuela

  • 2 berenjenas (medianas)
  • 30 ml vinagre
  • 30 g tomates secos
  • 10 hojas albahaca
  • 40 g parmesano
  • 30 g pecorino
  • 2 huevos
  • 60 g pan rallado (aprox.)
  • al gusto aceite de oliva virgen extra (o aceite de semillas)

Utensilios

  • Sartén
  • Ollas
  • Cuenco
  • Escurridor
  • Batidora

Pasos para hacer las albóndigas de berenjena

  • Lavad las berenjenas, peladlas y cortadlas en trozos. Al quitar la piel quedarán más claras, así que os recomiendo hacerlo. Sumergidlas en agua ligeramente salada y caliente, en la que habréis añadido el vinagre, y cocedlas durante 35 minutos. Cuando estén tiernas, escurridlas y aplastadlas para que suelten la mayor cantidad de agua posible; al final deberíais obtener unos 500 g de berenjena cocida.

  • Reunidlas en el vaso de la batidora junto con los huevos, los quesos, el pan rallado, la albahaca y los tomates secos; si queréis, podéis añadir también medio diente de ajo y triturarlo hasta obtener una mezcla homogénea.

  • Dejad reposar diez minutos; si es necesario, ajustad la consistencia añadiendo un poco más de pan rallado. Echad un buen chorro de aceite en una sartén antiadherente y calentadla. Formad las albóndigas con dos cucharas o con las manos ligeramente engrasadas y colocadlas en el aceite. Dejad que se doren por un lado y, cuando se haya formado la costra, dadles la vuelta con cuidado para cocinar el otro lado; tened en cuenta que se rompen con mucha facilidad (si veis que no aguantan la cocción, añadid más pan rallado).

    Una vez cocidas, colocadlas en un plato y servidlas.

    Las albóndigas de berenjena están listas; están muy buenas recién hechas y calientes, pero si queréis podéis prepararlas con antelación y recalentarlas unos minutos en el horno caliente.

  • Se conservan en la nevera durante 2 días, bien cerradas en un recipiente hermético.

Conservación, notas y consejos

Las albóndigas de berenjena se conservan en el frigorífico durante 2-3 días, cerradas en un recipiente hermético. Antes de servirlas podéis calentarlas en sartén o en el horno para que vuelvan a estar tiernas por dentro y ligeramente crujientes por fuera. No recomiendo congelarlas.
Si la masa queda demasiado blanda, añadid pan rallado poco a poco hasta obtener una consistencia manejable. Este paso es importante para evitar que las albóndigas se abran durante la cocción.
Para un sabor más intenso podéis aumentar ligeramente la cantidad de tomates secos y de queso, que son los ingredientes que las hacen sabrosas y diferentes de lo habitual.
También podéis preparar las albóndigas de berenjena al horno para una versión más ligera, aunque fritas siguen siendo más sabrosas y con una mejor corteza.

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Vuestras preguntas

  • ¿Por qué se abren las albóndigas de berenjena al cocinarse?

    Suele ocurrir cuando la masa está demasiado blanda o húmeda. Basta con añadir un poco de pan rallado para hacerla más compacta y manejable.

  • ¿Puedo cocer las albóndigas de berenjena en el horno?

    Sí, puedes preparar las albóndigas de berenjena en el horno para una versión más ligera. Colócalas en una bandeja con papel de hornear y hornéalas hasta que estén doradas, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Aun así, fritas siguen siendo más sabrosas.

  • ¿Se pueden cocinar las albóndigas de berenjena en freidora de aire?

    Sí, puedes cocinar las albóndigas de berenjena en freidora de aire para una versión más ligera. Colócalas en el cestillo sin amontonarlas, rocíalas con un hilo de aceite y cocina a 180°C durante unos 12-15 minutos, dándolas la vuelta a mitad de cocción. El resultado es más ligero que la fritura, pero igualmente dorado y sabroso.

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