Hay una receta que preparo a menudo cada vez que tengo que llevar algo a un almuerzo en el campo o para un picnic, a un aperitivo entre amigos o simplemente cuando quiero vaciar el cajón de la nevera de los calabacines. El plumcake salado. Lo que os propongo hoy, sin embargo, no es la masa de siempre con las verduras puestas crudas dentro, hay un paso extra, simple pero que os confieso que marca toda la diferencia.
Los calabacines los salteo antes en la sartén. Ahora os explico por qué, pero antes dejadme contar cómo nació esta versión.
Tenía en la nevera dos calabacines, un poco de jamón cocido que sobró del día anterior y algo de scamorza que estaba a punto de acabarse. No tenía ganas de hacer la típica tarta salada clásica. Quería algo que fuera más cómodo de transportar, que se cortara en porciones y que se pudiera comer también frío. Y así salió este plumcake salado. Desde entonces se ha convertido en un clásico en mi cocina.
¿El secreto? Los calabacines se cocinan primero en la sartén. Bastan diez minutos con un chorrito de aceite, sal y pimienta. Este paso elimina toda el agua de vegetación que de otro modo humedecería la masa, y además los calabacines se impregnan de sabor y se doran ligeramente. ¿El resultado? un plumcake seco, esponjoso y aromático. No demasiado húmedo o acuoso, que es lo que suele pasar si se incorporan las verduras crudas.
¿A qué esperáis? Seguid el aroma… la receta continúa!
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- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 15 Minutos
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Tiempo de cocción: 50 Minutos
- Porciones: 10 piezas
- Métodos de Cocción: Horno, Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Primavera, Verano y Otoño, Primavera, Verano
Ingredientes para el plumcake salado con calabacines
- 300 g harina 00
- 3 huevos (medianos)
- 100 ml nata para cocinar
- 100 ml aceite de girasol
- 100 ml leche
- 300 g calabacines
- 150 g jamón cocido
- 150 g provolone (o queso curado)
- 50 g parmesano rallado
- 1 diente ajo
- al gusto sal fina
- al gusto aceite de girasol
Utensilios
- 1 Molde para plumcake de 26 cm
Preparación
Lava los calabacines y córtalos en rodajas. Calienta el ajo (servirá para dar sabor a los calabacines durante la cocción), y un poco de aceite en la sartén (añadiéndolo cuando reincorporéis los calabacines si es necesario) y cocina los calabacines a fuego medio durante aproximadamente 5-6 minutos, sin tapar, dándoles vuelta con frecuencia hasta que estén tiernos y ligeramente dorados. Sala y deja templar. Córtalos en cuadrados o rectángulos dejando aparte unas 6 o 7 rodajas de calabacín que servirán para decorar el plumcake salado.
Precalienta el horno a 180°C en modo estático. Engrasa y enharina el molde de plumcake o fórralo con papel de horno.
En un bol grande bate las huevos con la sal. Añade el parmesano rallado, la nata y el aceite de girasol. Mezcla con unas varillas o con la batidora eléctrica hasta obtener una mezcla lisa y homogénea.
Tamiza la harina junto con la levadura e incorpórala a la mezcla. Mezcla lo justo para integrar y no trabajes demasiado la masa o el plumcake quedará duro.
Añade la leche y mezcla todo.
Incorpora con cuidado los calabacines, los cubitos de queso y el jamón cocido. Mezcla con la espátula para distribuir el relleno de forma uniforme.
Vierte la masa en el molde, alisa la superficie con una espátula y decora la superficie con las rodajas de calabacín que habías reservado.Introduce en el horno en la zona central. Hornea durante 40–45 minutos, hasta que la superficie esté bien dorada y un palillo insertado en el centro salga seco. Si se dora demasiado por encima, cúbrelo con papel de aluminio los últimos 10 minutos.
Mis consejos
Por favor, no os saltéis la cocción en sartén de los calabacines. Este paso evita una masa húmeda y pesada en el centro.
Después de añadir la harina no mezcles demasiado, 20–30 segundos bastan. El exceso de trabajo activa el gluten y hace que el plumcake quede duro en lugar de esponjoso.
Usad siempre el horno en modo estático a 180°C. El modo ventilado seca la superficie antes de que el centro esté cocido.
Para el queso podéis elegir provola, fontina, emmental o scamorza.
Al día siguiente está todavía más bueno: los sabores se integran. Conservadlo en la nevera envuelto en film y sacadlo 20 minutos antes de servir.
Variantes
Podéis convertir este plumcake en vegetariano simplemente omitiendo el jamón y añadiendo aceitunas negras o tomates secos en aceite.
En otoño probadlo con calabaza asada en lugar de calabacines y con speck en lugar de jamón.
La base de la masa siempre es la misma, cambia solo el relleno.
Cómo conservar el plumcake salado
Se conserva en el frigorífico, envuelto en film, durante 2–3 días. Antes de servirlo, sácalo del frigorífico al menos 20 minutos antes, o calienta las porciones en el microondas y durante unos minutos en el horno a 160°C: recuperarás la suavidad original y el queso volverá a estar ligeramente fundido.
También se puede congelar ya cortado en porciones, envueltas individualmente en film, por un máximo de 2 meses. Descongela a temperatura ambiente o directamente en el horno.
FAQ (Preguntas y Respuestas)
¿Por qué hay que cocinar los calabacines antes en la sartén?
Los calabacines contienen mucha agua de vegetación que, si no se elimina, deja la masa húmeda y puede ocurrir que el centro del plumcake quede poco hecho. La cocción en sartén resuelve el problema y, al mismo tiempo, da sabor a los calabacines con un ligero dorado.
¿Puedo usar mantequilla en lugar de aceite de girasol?
Sí, puedes sustituir el aceite de girasol por la misma cantidad de mantequilla fundida y fría. El sabor será un poco más rico, pero la textura cambiará: el plumcake tenderá a quedar un poco más compacto al día siguiente.
¿Cuál es el mejor queso para el plumcake salado?
Scamorza, fontina o emmental son ideales porque se funden bien sin soltar demasiada agua. Evitad la mozzarella fresca (demasiado húmeda) y los quesos muy curados que no se funden.

