Antes que nada, un poco de investigación sobre cómo llegué a preparar este hummus ligero. Hummus es una palabra árabe que significa literalmente «garbanzo», pero en realidad con «hummus» se suele entender el típico paté de garbanzos preparado con la tahina, es decir la crema de semillas de sésamo, aceite, ajo, limón y comino, y que se come con pan de pita o con las verduras.
A partir de ahí existen muchas variaciones, incluso con otros legumbres, dependiendo de la región de origen. El nombre hummus es el más usado en Italia, pero hay otros nombres: houmous, hummous, hommos, humos, hommus y hoummos. En árabe se escribe así: الحمص que quiere decir precisamente «garbanzo».
En Londres encontraba con facilidad versiones de hummus ligero en cualquier supermercado. Aquí en los Países Bajos, en cambio, se encuentra el clásico que es mucho más graso y lleno de otros ingredientes innecesarios, así que tuve que ingeniármelas para encontrar la combinación adecuada de ingredientes y conseguir el sabor que quería sin añadir demasiadas grasas.
Por suerte pude investigar por internet y tomar varios apuntes, incluso de las recetas de Weight Watchers del sitio americano, y al final quedé muy satisfecha con esta versión mía de hummus ligero, también vegano. Ahora te explico cómo prepararlo.
Otras recetas similares o de otros condimentos las encuentras aquí:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Sin cocción
- Cocina: Saludable
- Estacionalidad: Todo el año
Ingredientes
Si cueces los garbanzos tú, lee las instrucciones más abajo en las FAQ.
- 200 g garbanzos en lata
- 1 cucharada yogur de soja (o cualquier otro yogur vegetal)
- 15 g tahina (es decir, la pasta de sésamo)
- Medio limón (zumo y ralladura)
- 1 diente ajo
- 1 cucharadita comino en polvo
- 1/4 cucharadita sal
- Unos cucharadas agua (o el agua de cocción de los garbanzos)
- al gusto perejil picado (opcional, para decorar)
- al gusto pimentón dulce (opcional, para decorar)
- Puntos por ración = 2 puntos WW
Utensilios
- Cuencos
- Cuchillo
- Batidora de mano
- Rallador para limones
Pasos
Preparar el hummus ligero es muy sencillo. Si has cocido tú los garbanzos, guarda un poco del agua de cocción. Pesa la cantidad indicada de garbanzos cocidos y ponlos en el vaso picador de la batidora de mano o en el vaso correspondiente.
Añade también el ajo cortado en láminas, la piel rallada y el zumo de medio limón, la tahina, el comino, el yogur y una cucharada de agua o del agua de cocción de los garbanzos.
Tritura y prueba: añade un poco de sal y/o agua hasta conseguir el sabor y la consistencia que prefieras.
¡Nuestro hummus ligero está listo! Me gusta servirlo en antiguas cazuelitas de barro y decorarlo con perejil picado o con una pizca de pimentón dulce.
Después puedes disfrutarlo con pan integral o pan árabe ligeramente calentado y cortado en tiras, o con muchas verduras cortadas en bastones: zanahorias, apio, pimientos, hinojo son algunos ejemplos.
Normalmente lo pongo en la mesa como entrante o lo como en el desayuno o también en la merienda cuando tengo ganas de un tentempié más enérgico.
Dime cómo te gusta a ti disfrutarlo.
¡Buen provecho!
por Giovanna Buono
Conservación y curiosidades
Este hummus se conserva en la nevera durante 5 días y también puedes congelarlo hasta 5 meses.
Hace tiempo encontré un comentario de una chica libanesa, Ramia, que me explicó las siguientes cosas sobre el hummus que me parecen interesantes.
Copio todo el mensaje aquí: «Solo sal, pimienta, ajo, crema de sésamo, limón y para ablandarlo aceite de oliva. Cuando se añade comino, como un par de cucharaditas, se vuelve más oscuro y se llama hummus kammouni (de kammoun = comino). Si a la primera receta le añades mucho perejil picado fino dentro de la mezcla se convierte en hummus beiruti (es decir, de Beirut, la capital del Líbano). Estas son las recetas que me han sido transmitidas».
Gracias a Ramia por todas las explicaciones.
FAQ (Preguntas y Respuestas)
Si quiero usar garbanzos secos, ¿qué hago?
Si quieres cocerlos tú, pon en remojo unos 100 g de garbanzos secos durante una noche, escúrrelos y luego hiérvelos en agua sin sal. Al primer hervor retira la espuma de la superficie, cubre con agua y deja hervir a fuego lento. Si después de un par de horas los garbanzos todavía estuvieran duros, añade una pizca de bicarbonato para ablandarlos rápidamente y continua durante media hora más. Una vez fríos también puedes quitarles la piel para que sean más digeribles. Separa la cantidad que vayas a usar y congela el resto.


