Pollo a la cazadora en sartén: la versión rica y jugosa, este plato es un pilar de la cocina casera, pero el riesgo suele ser obtener una carne seca o una base de cocción demasiado suelta.
En esta versión, el objetivo es realzar el pollo mediante una cocción lenta en una salsa de tomate densa y abundante, enriquecida por el carácter de las aceitunas negras y el aroma del romero fresco.
El resultado final debe ser un plato donde el condimento envuelve completamente los trozos de carne, haciéndolos inmediatamente apetecibles y listos para la «cucharada» final.
Aquí abajo, como siempre, os dejo otras recetas con pollo y luego, vamos inmediatamente bajo la foto a descubrir cómo se prepara el Pollo a la cazadora en sartén 😉
¡Hasta pronto con la próxima receta, Ana Amalia!
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 25 Minutos
- Tiempo de cocción: 50 Minutos
- Porciones: 4 personas
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todo el año
Ingredientes para el Pollo a la cazadora en sartén
- 1 kg pollo (Con la piel, cortado en 8/10 trozos)
- 700 ml passata di pomodoro (o tomates pelados triturados)
- 100 g aceitunas negras (sin hueso)
- 150 ml vino blanco seco
- 3 ramitas romero
- 2 dientes ajo
- Media cebolla blanca (pequeña)
- 4 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- 2 pizcas sal
- al gusto pimienta negra (molida)
- al gusto harina 00 (para enharinar los trozos de pollo)
Preparación Pollo a la cazadora en sartén
1. Preparación del pollo: Coloca el pollo sobre la tabla. Si lo troceas tú, intenta conseguir trozos de tamaño parecido separando bien muslos, contramuslos y cortando la pechuga: así asegurarás una cocción uniforme y una carne siempre jugosa.
Pasa entonces los trozos por una ligera capa de harina, sacudiéndolos bien con las manos: debe quedar solo una sombra de harina sobre la piel, no una costra pesada.
2. Dorado: En una sartén amplia de bordes altos, calienta el aceite de oliva virgen extra con los dientes de ajo machacados (que retirarás después) y la cebolla finamente picada; sofríe unos minutos.
Coloca los trozos de pollo en la sartén y dóralos a fuego vivo durante unos 5-8 minutos, dándoles la vuelta hasta que la piel esté dorada por todos los lados.
3. Sube ligeramente el fuego y vierte el vino blanco. Deja evaporar completamente el alcohol hasta que ya no notes ese olor punzante.
Este paso sirve para desgrasar el fondo de cocción y aportar acidez al plato.
4. Cocción en la salsa de tomate: Añade la passata de tomate (o los tomates pelados triturados) directamente sobre el pollo y sazona con sal y pimienta.
Incorpora las ramitas de romero (puedes atarlas con hilo de cocina para evitar que suelten las agujas en la salsa), tapa con una tapa y baja el fuego al mínimo. Cuece inicialmente durante unos 20 minutos.
5. El toque final con las aceitunas: Gira los trozos de pollo para que se empapen bien en la salsa. Si ves que el tomate se reduce demasiado rápido, añade medio vaso de agua caliente.
En los últimos 15/20 minutos de cocción, incorpora las aceitunas negras.
6. Descubre la tapa en los últimos 5 minutos para permitir que la salsa se concentre bien.
Debes obtener una consistencia densa, de un rojo vivo, que cubra perfectamente la carne como has visto en la foto.
7. Retira el ajo y el romero. Sirve el pollo bien caliente, cuidando de verter abundante salsa sobre cada plato y decorando con una ramita de romero fresco para realzar el aroma.
– Polenta cremosa: Es el acompañamiento por excelencia. La textura cremosa de la polenta recién hecha acoge la salsa de tomate y crea un plato único, contundente y equilibrado.
– Puré de patatas: Una alternativa aterciopelada que siempre gusta a todos. Prepáralo con poco mantequilla para no cubrir demasiado el sabor de la salsa del pollo.– Pan casero tostado: Si no quieres cocinar otra guarnición, sirve el pollo con rebanadas de pan tipo casero, ligeramente a la plancha. Es fundamental para no desperdiciar ni una cucharada de salsa.
Conservación, consejos y variantes
En frigorífico: El pollo a la cazadora es uno de esos platos que al día siguiente está incluso más sabroso. Puedes conservarlo en un recipiente hermético durante un máximo de 2-3 días.
En el congelador: Si el pollo que usaste era fresco (no descongelado), puedes congelar el plato ya preparado durante unos 2 meses.
El dorado lo es todo: No tengas prisa en esta fase. Una piel bien dorada y sellada retendrá los jugos en el interior, evitando que la carne se vuelva fibrosa durante la larga cocción en el tomate.
Salsa densa: Si al final de la cocción la salsa te parece todavía demasiado líquida, saca el pollo de la sartén, sube el fuego durante 2-3 minutos y deja que reduzca rápidamente antes de volver a poner la carne y servir.
Calidad del tomate: Usa una passata aterciopelada pero con cuerpo. Si prefieres una textura más rústica, puedes optar por pelados triturados a mano, que darán al plato un aspecto aún más artesanal.
Toque picante: Si te gustan los sabores decididos, añade una guindilla 🌶️ fresca o seca junto con el ajo durante el dorado inicial.
Sin tomate (En blanco): Puedes omitir la passata y cocinar el pollo flameando con más vino blanco y añadiendo caldo vegetal poco a poco. En ese caso, abundar con las aceitunas y el romero para no perder carácter.
Mezcla de aromas: Además del romero, puedes enriquecer el bouquet aromático con algunas hojas de salvia o laurel.
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FAQ (Preguntas y Respuestas)
¿Qué puedo usar si no tengo vino blanco?
Puedes sustituir el vino blanco por una cucharada de vinagre de vino blanco diluida en medio vaso de agua. Lo importante es mantener una nota ácida que desengrase el fondo de cocción del pollo.
La salsa ha quedado demasiado líquida, ¿cómo solucionarlo?
Si al final de la cocción el tomate no está lo bastante espeso, saca el pollo de la sartén para que no se sobrecueza y deja reducir la salsa a fuego vivo durante unos minutos.
¿Puedo prepararlo con antelación?
Absolutamente sí. Como todos los guisos, el pollo a la cazadora gana sabor si reposa.

