Focaccia de Cebolla

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Si buscas una Focaccia de cebolla que combine dulzura y una masa ligera y fácil de digerir, esta es la receta para ti. No hace falta ser un panadero experto ni tener una amasadora: te bastarán un bol, tus manos y el tiempo necesario para que el frío del frigorífico haga su trabajo.


La larga maduración en frío permite usar una cantidad mínima de levadura, desarrollando aromas complejos y una miga que queda esponjosa por dentro con una base crujiente. Es la solución perfecta si quieres organizarte con antelación y llevar a la mesa un producto artesanal con sabor auténtico.

Aquí abajo, como siempre, te dejo otras focaccias apetitosas para probar, y luego, vamos directo debajo de la foto a ver cómo se prepara esta Focaccia de cebolla sin amasadora 😉

¡Hasta la próxima receta, Ana Amalia!

Focaccia con cebolla
  • Dificultad: Fácil
  • Costo: Muy económico
  • Tiempo de reposo: 18 Horas
  • Tiempo de preparación: 20 Minutos
  • Tiempo de cocción: 20 Minutos
  • Porciones: 6 personas
  • Métodos de Cocción: Horno eléctrico
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones

Ingredientes para preparar la Focaccia de cebolla

  • 500 g harina tipo 0 (con 12 gramos de proteína)
  • 2 g levadura fresca de panadero (o 1 g de levadura seca)
  • 10 g sal
  • 15 g aceite de oliva virgen extra
  • 3 cebollas blancas (o doradas)
  • 2 pizcas sal
  • al gusto aceite de oliva virgen extra
  • al gusto orégano

Utensilios

  • 1 Bol
  • 1 Cuchara de madera
  • 1 Báscula de cocina
  • 1 Bandeja de horno redonda de 36 cm

Preparación Focaccia de cebolla

  • 1. Preparación de la masa (sin amasadora): En un bol grande, disuelve la levadura en el agua. Añade la harina gradualmente, mezclando al principio con una cuchara de madera.

    Cuando la masa empiece a formarse, incorpora la sal y el aceite. Pasa a amasar a mano directamente en el bol o sobre una superficie ligeramente enharinada unos 10 minutos, hasta que la bola esté lisa y elástica.

  • 2. La maduración en frigorífico: Coloca la masa en un bol untado con aceite, cubre con film transparente o con una tapa hermética y déjala a temperatura ambiente unos 30 minutos para que empiece la fermentación.

    Después, pásala al frigorífico por un mínimo de 12-18 horas. Este paso es fundamental para la digestibilidad y el sabor.

  • 3. Extendido en la bandeja: Al día siguiente, saca la masa del frigorífico y déjala aclimatarse durante aproximadamente una hora. Unta generosamente una bandeja de horno (puedes elegir redonda o rectangular) y coloca la masa en ella.

    Extiéndela delicadamente con las yemas de los dedos sin desinflar demasiado las burbujas. Si la masa ofrece resistencia, deja reposar 15 minutos y continúa el extendido. Cubre y deja fermentar otros 2 horas aprox. en un lugar protegido.

  • 4. El aliño: Mientras la focaccia fermenta, corta las cebollas en láminas finas. Puedes usarlas crudas (aliñadas con aceite y sal) o pocharlas ligeramente en una sartén con un hilo de aceite y un chorrito de agua para que queden más dulces.

    Distribuye las cebollas sobre la superficie de la focaccia, presionando suavemente con los dedos para crear los clásicos hoyuelos. Termina con un chorro de aceite, una pizca de sal gruesa y orégano seco.

  • 5. Cocción: Precalienta el horno a 220°C (estático). Hornea en la parte baja durante los primeros 10-12 minutos, luego muévela al centro y continúa otros 10 minutos más o hasta que los bordes estén dorados y las cebollas ligeramente doradas.

  • Si decides usar una bandeja más pequeña (por ejemplo una redonda de 28-32 cm o una rectangular de 20×30 cm), la masa quedará mucho más alta. En este caso, hay que prestar atención a un par de puntos para asegurar una cocción uniforme:

  • 1. Tiempos de cocción: Con mayor espesor, la focaccia necesitará más tiempo para cocinarse por dentro. Alarga la cocción unos 5-8 minutos respecto a los tiempos estándar. El total sería entonces unos 25-30 minutos.

  • 2. Gestión del calor: Comienza siempre la cocción en la parte inferior del horno a 210-220°C durante unos 10 minutos, de modo que la masa suba bien y la base quede crujiente.

    Después, muévela al horno a media altura y baja ligeramente la temperatura a 190-200°C para completar la cocción sin quemar las cebollas de la superficie.

  • 3. El truco de la salmuera: Para una versión alta y esponjosa, antes de hornear puedes verter sobre las cebollas una ligera salmuera compuesta por 2 cucharadas de agua y 2 de aceite. Esto creará ese contraste típico entre la corteza exterior y el interior casi «vaporoso».

Conservación, consejos y variantes de la Focaccia de cebolla

A temperatura ambiente: Puedes conservarla en una bolsa de papel o envuelta en un paño limpio durante 24 horas.

En el frigorífico: Si está rellena con quesos o si hace mucho calor, es mejor guardarla en un recipiente hermético en el frigorífico hasta 2 días.

La elección de las cebollas: Si quieres un sabor más delicado, puedes dejar las cebollas laminadas en remojo en agua fría 30 minutos antes de usarlas; así serán más digeribles y menos picantes.

La importancia de la sal: No olvides salar ligeramente las cebollas antes de hornear: la sal ayudará a liberar sus azúcares naturales, favoreciendo la caramelización que ves en la foto.

Agua y aceite: Si la masa te parece seca durante el extendido, mójate los dedos con una mezcla de agua y aceite. Esto evitará que la superficie se seque demasiado en el horneado.

Variante con mozzarella fundente: Para un toque más goloso, puedes añadir mozzarella (bien escurrida y deshilachada). Repartela sobre las cebollas en los . De este modo el queso se fundirá perfectamente sin quemarse ni soltar demasiada agua, creando una capa fundente que combina muy bien con el dulzor de la cebolla.

Versión mediterránea: Añade aceitunas taggiasche deshuesadas y una cucharada de alcaparras desaladas junto con las cebollas.

Toque picante: Un chorro de aceite con guindilla 🌶 al salir del horno o un espolvoreo de pimentón dulce sobre las cebollas antes de hornear darán un punto de sabor interesante.

Variante integral: Sustituye 150 g de harina 0 por harina integral. En este caso, aumenta la hidratación en unos 20-30 ml, ya que las harinas integrales absorben más líquido.

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FAQ (Preguntas y respuestas)

  • ¿Por qué la masa debe reposar en el frigorífico?

    El paso por el frío ralentiza la fermentación y permite que las enzimas de la harina trabajen con calma. Este proceso, llamado maduración, hace que la focaccia sea mucho más digestiva, mejora su aroma y crea una estructura interna más alveolada y ligera.

  • ¿Puedo usar más levadura para acelerar los tiempos?

    Sí, puedes aumentar la levadura fresca hasta 10-12 g si quieres preparar la focaccia en el mismo día (3-4 horas de fermentación a temperatura ambiente). Sin embargo, perderás la complejidad aromática y la ligereza típica de la maduración larga.

  • ¿Qué hacer si la masa está demasiado pegajosa mientras la trabajo a mano?

    No añadas demasiada harina: corres el riesgo de que la focaccia quede gomosa. Mejor realiza pequeños reposos de 10 minutos cubriendo la masa con el bol; el gluten se relajará y será mucho más fácil de manejar. También puedes untarte ligeramente las manos con aceite.

  • La masa no se extiende y vuelve atrás (efecto elástico), ¿qué hago?

    Es totalmente normal: el gluten está tenso. No forces el extendido para no desgarrarlo. Cubre la masa, déjala reposar 15 minutos fuera del frigorífico y vuelve a intentarlo; verás que se dejará estirar sin problemas.

Imagen del autor

Ana Amalia

Del entrante al postre en un abrir y cerrar de ojos.

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