Hace poco hice pan de queso y jamón cocido con la panificadora y fue una revelación inesperada para mí. No pensaba que este electrodoméstico fuera tan práctico, rápido y, sobre todo, divertido. Creo que he hecho tanto pan y otras cosas que hasta perdí la cuenta.
Mientras pensaba qué crear de nuevo, abrí la nevera y cogí las primeras dos cosas que encontré, queso y jamón cocido, y sin esfuerzo saqué un pan rústico del horno.
En poco tiempo y sin mucho esfuerzo se obtienen excelentes resultados con la panificadora; en la práctica lo hace todo sola: amasa, fermenta y hornea; a mí solo me queda pesar los ingredientes y pulsar un botón.
Este pan de queso y jamón cocido está realmente bueno y os deseo que también os divirtáis haciendo pan con esta deliciosa receta!! Pero no os quedéis aquí, probad a hacer el pan espiga con cúrcuma que encontraréis haciendo clic en el enlace.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Tiempo de cocción: 3 Horas
- Porciones: 12 personas
- Métodos de Cocción: Panificadora
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 160 g harina Manitoba (o harina 0)
- 360 g harina 00
- 300 g agua
- 12.5 g levadura fresca (medio bloque)
- 60 g jamón cocido (cortado en daditos pequeños)
- 30 g emmental (queso cortado en dados pequeños)
- cucharaditas sal (1 y 1/2)
- 1 cucharadita azúcar
Preparación
1 – Ponéis en la cubeta de la panificadora los ingredientes, respetando el siguiente orden:
Primero el agua – luego la harina – el azúcar – la levadura desmenuzada en el centro – la sal en un lado (para que no esté en contacto con la levadura)
2 – Programad la máquina para la receta de pan blanco o pan básico, es decir, el programa que dura unas 3 horas aproximadamente. Ajustad el peso a 750 g y seleccionad el horneado medio.
3 – A partir de aquí encended la máquina y esperad la señal sonora del bip que avisa cuándo podéis introducir el relleno de queso y jamón cocido.
4 – Al término del proceso de amasado y horneado, sacad el pan de queso y jamón cocido, súper sabroso. Conservadlo o congeladlo, siempre que no lo hayáis terminado antes de servirlo en la mesa.

