La Tarta Salada de Calabacín y Panceta: el rústico que salva la cena.
¿Buscas una idea para la cena del fin de semana que no sea la típica pizza?
La tarta salada de calabacín y panceta nació exactamente así: del deseo de llevar a la mesa algo diferente, rico y sorprendentemente sabroso, sin tener que pasar horas en la cocina.
Es una de esas recetas salvacena que, una vez probadas, pasan a formar parte del recetario familiar, porque une la practicidad con la bondad de ingredientes sencillos.
En esta versión os propongo una solución lista: he utilizado una base para pizza ya preparada y rectangular.
¿Por qué esta elección? Me encanta la textura más rústica y la ligereza que la masa fermentada aporta en comparación con la hojaldre.
Si, en cambio, sois aficionados a lo tradicional y a lo «casero», podéis preparar tranquilamente la masa para pizza siguiendo mi receta de confianza: el resultado será aún más esponjoso y genuino.
Alguien me pregunta a menudo: «¿Puedo usar masa de hojaldre?».
¡Claro! Si preferís una textura más quebradiza y crujiente, la hojaldre es una excelente alternativa.
Yo la uso menos porque prefiero opciones con menos grasa, pero la mezcla entre calabacín y panceta es tan equilibrada que combina de maravilla con cualquier base que decidáis usar.
El secreto del éxito de este rústico está en el contraste de sabores.
Los calabacines, dulces y delicados, se encuentran con el carácter decidido de la panceta ahumada (o dulce, según vuestros gustos).
Es una combinación clásica de la cocina mediterránea que nunca cansa y que garantiza un gran resultado incluso si tenéis invitados improvisados a cenar. Podéis servirla caliente, recién salida del horno, o templada como aperitivo durante una reunión con amigos.
Si buscáis una idea aún más rápida y os encanta el crujiente de la hojaldre, no os perdáis mi última creación: la Sfogliata rustica alle cipolle, ¡un concentrado de sabor listo en pocos minutos!
Cualquiera que sea vuestra elección, recordad: en la cocina la imaginación es el ingrediente principal. Preparad esta tarta salada, llevadla a la mesa y veréis… será un éxito asegurado!
Kcal 746 aproximadamente por persona
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Tiempo de cocción: 20 Minutos
- Porciones: 4 personas
- Métodos de Cocción: Horno eléctrico
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para preparar la Tarta salada de calabacín y panceta
- 1 unidad Masa para pizza (base lista)
- 5 Calabacines medianos (aprox. 500 g)
- 200 g Panceta de cerdo curada
- al gusto Sal
- al gusto Pimienta
- 2 cucharadas Aceite de oliva virgen extra
- 2 Huevos medianos
- 50 g Parmesano rallado
- 50 ml Leche
- 100 g Provolone picante
- 40 g Mozzarella
Herramientas
- 1 Molde
Preparación de la Tarta salada de calabacín y panceta
En una sartén antiadherente poner el aceite virgen extra; lavar y cortar los calabacines en daditos y añadirlos a la sartén ya caliente, salar, pimentar y dejar cocinar casi por completo, pero no deben quedar demasiado blandos. Reservar los calabacines y, en otra sartén, poner la panceta cortada en tiras no demasiado largas y dejar cocinar hasta que esté ligeramente dorada.
En un bol batir los huevos, luego añadir los calabacines cocidos, la panceta dorada, la leche, el parmesano y finalmente el provolone cortado en daditos, mezclando bien todo. Tomar la masa para pizza y colocarla en una bandeja redonda de unos 26 cm de diámetro dejando un poco de masa sobrante en los bordes; engrasar y enharinar si es necesario, o usar papel de horno; en definitiva, decidid en función del tipo de bandeja que vayáis a emplear. Verter la mezcla sobre la base de pizza extendiéndola bien por toda la masa, y formar un borde con la masa sobrante.
Desmenuzar la mozzarella por encima e introducir en el horno precalentado a 240°C durante unos 20 minutos vigilando la cocción.
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